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Viernes, 16 de noviembre de 2018



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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Miércoles 30 abril, 2008


CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Indudablemente, el acontecimiento más sonoro (o sonorizable) de estos días, fue el humillante incidente a que fue sometido por las autoridades de migración de Miami, nuestro Fiscal General don Francisco Dall’Anese.

Es necesario empezar este comentario felicitando al Ministro de Relaciones Exteriores don Bruno Stagno por la forma rápida, elegante y correcta con que le planteó al gobierno de los Estados Unidos la protesta de Costa Rica por el vejamen de que fue víctima uno de los funcionarios más altos y más respetados de nuestro país.

El suceso quizás se pudo evitar si el Fiscal General hubiese viajado con pasaporte diplomático, pero desgraciadamente la ley sobre la materia (que se aprobó por una Asamblea Legislativa de que fui miembro pero sin mi voto), restringe los pasaportes diplomáticos (de los que se abusaba)… aunque buscándole la comba al palo y sin que nadie ni el palo se enojaran, se le podría confiar a un funcionario del calibre del Fiscal General una misión oficial específica que le permitiera viajar con ese tipo de pasaporte. Veo la que se ha informado que llevaba una misión oficial que habría ameritado lo que he dicho.

En todo caso, me ha parecido oportuno recordar (y lo he recordado a pesar de que lo tenía olvidadísimo), que hace más de cincuenta años, cuando fui Vice-Ministro de Relaciones Exteriores el Ministro don Mario Esquivel ordenó que cuando un funcionario público de alto nivel iba a viajar, la Casa Amarilla le comunicara a la embajada del país al cual se dirigía, la fecha y naturaleza del viaje, solicitando se le dispensaran al funcionario las cortesías migratorias del caso cuando llegara a su país de destino.

Me arriesgo a creer que si la Embajada de los Estados Unidos aquí hubiese sido notificada del viaje y misión del Fiscal General, habría hecho saber a las autoridades de Miami la índole del viaje y la categoría del funcionario.

En todo caso no olvidemos ni por un segundo que estamos viviendo una época de histeria internacional. Pero también que en Costa Rica todavía quedan funcionarios que, si se les falta al respeto, ello provoca una reacción nacional inmediata. Francisco Dall’Anese es uno de ellos. Tenía derecho a que las autoridades de Miami lo recibieran con cortesía y honores como corresponde a un VIP. Me tomo la libertad de sugerir que se vuelva a adoptar la costumbre que implantó Mario Esquivel.

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