Alberto Cañas

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Miércoles 5 Marzo, 2008

Chisporroteos

Alberto Cañas

Me llama la atención que un día de estos se dijo en un periódico que los jóvenes de ahora tienen sexo por ahí de los 15 ó 16 años. Los de antes teníamos sexo desde que nacíamos o desde que éramos concebidos, porque el sexo es una parte del organismo… aunque en inglés sea una actividad. ¿Será esta nueva agresión contra el idioma parte del TLC?

El señor Christopher Padilla, Subsecretario de Comercio Exterior de los Estados Unidos, en entrevista que le hizo La Nación confirmó lo que alguna vez reveló el Embajador de su país aquí: que la llamada apertura de monopolios (expresión falsa puesto que en ninguna parte de la Constitución ni de las leyes se ha establecido un monopolio de telecomunicaciones pero que algunos entienden que se refiere al Instituto de Seguros y a los teléfonos celulares del ICE), no fue solicitada por los norteamericanos, sino ofrecida por los costarricenses.
Nuestros negociadores decidieron alimentar sus hambres ideológicas, incluyendo en un tratado internacional algo que a los costarricenses nunca se les propuso directamente aunque hayan venido votando sistemáticamente por mantener la república socialdemócrata y solidaria. Es decir, que propusieron eliminar algo porque ese algo a ellos no les gustaba, aunque los costarricenses mayoritariamente veníamos diciendo que sí nos gustaba. Posiblemente, cuando no dejaron entrar al cuarto de negociaciones, a don Germán Serrano fue el día que iban a ofrecer lo que ofrecieron que indudablemente no podía contar con la aprobación de don Germán.
Lo grave es que ahora, para un tratado con Europa, han nombrado a la misma gente, que ahora no sabemos qué tendrán en mente por razones capitalistas y neo-liberales.
Dado lo que hemos visto, lo lógico, lo correcto, lo democrático habría sido que ahora se nombrara una delegación pluripartidista y multisectorial. Es decir, en representantes de la oposición y no solo de las cámaras sino también de sindicatos, cooperativas y asociaciones solidaristas. Es decir, una delegación que represente a Costa Rica y no solamente ciertos intereses económicos y ciertas concepciones ideológicas. Nadie sabe, dado los secretos, qué torta se pueden jalar, qué venta van a inventar y qué bochinche se armará si no se negocia el tratado con Europa por una delegación verdaderamente nacional y no exclusivamente patronal y gobiernista.

Me ha dolido, no lo oculto, que una columna que nació humorística se haya convertido en un panfleto político dedicado a desprestigiar y a inventarle conexiones a un partido político. Me refiero a la Machaca McCarthy. Cuestión de convicciones personales y cada uno es cada uno, pero no le puedo perdonar que atente contra el idioma castellano dando a las palabras un significado opuesto al que tienen, como hizo el viernes 29, cuando afirmó que las demoras (dijo que del TLC pero quiso decir de la legislación complementaria) en la Asamblea nos han convertido en “un país sin credibilidad en lo que decida el Poder Ejecutivo”. Lo que quiso decir la Machaca McCarthy, es que el país no va a tener confianza o fe (no credibilidad) en el Poder Ejecutivo y que el Poder Ejecutivo (ese sí) va a carecer de credibilidad. Creer en alguien es tenerle fe o confianza. Tener credibilidad es que le crean a uno. Es decir, lo contrario de lo que el mccarthysta quiso decir. Los diccionarios en todo caso, no están muy caros.

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