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Presidenta opuesta a conformar brigada para proteger Calero
Chinchilla rechaza propuesta de Ortega

Excanciller Castro se abstiene de decir si pecó o no en manejo de conflicto con Nicaragua
La presidenta Laura Chinchilla rechaza la propuesta de su homólogo de Nicaragua Daniel Ortega, de conformar una brigada mundial ambientalista para proteger los humedales de Isla Calero.
Ante las manifestaciones del sandinista, la gobernante fue enfática en que el fallo de la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, Holanda, dejó claro que solo Costa Rica tiene potestades de vigilancia sobre dicha zona y por ende, tal iniciativa no tiene ningún sentido.
La mandataria también quiso aclarar al respecto que su administración no tiene que negociar nada con el vecino del Norte y que se limitará a seguir el proceso judicial ante el alto Tribunal y acatar las medidas cautelares que los jueces dictaron desde principios de año.
“Solo Costa Rica tiene potestad para ingresar a Isla Calero, obviamente siguiendo los lineamientos de la Corte. Nosotros solo vamos a cumplir lo que ya estableció La Haya, no tenemos que realizar una vigilancia conjunta”, dijo la Presidenta.
El martes pasado, el gobernante nicaragüense anunció que le propondría a Chinchilla organizar una brigada mundial, en la cual ambientalistas de ambas naciones, así como otras partes del mundo, sumen esfuerzos para cuidar, proteger, restaurar y recuperar este humedal.
Para tal iniciativa, Ortega está recabando documentación para hacerla del conocimiento de su homóloga nacional, a la brevedad.
“El objetivo es cuidar un recurso natural que pertenezca a la especie humana, al planeta Tierra”, justificó el mandatario, al referirse al área de 2,5 kilómetros cuadrados, que se ubica en la esquina noroeste de Isla Calero-Portillo, en territorio costarricense.
Desde marzo pasado la Corte de La Haya ordenó a ambas naciones como medidas cautelares mientras resuelve la denuncia de invasión militar nicaragüense a territorio costarricense, abstenerse de enviar personal de seguridad, militar o civil a la zona en disputa.
Asimismo, le dio la custodia ambiental de la isla a Costa Rica y la potestad para que expertos ingresen al área de exclusión, tras informar previamente a las autoridades de Nicaragua y con el visto bueno de la Convención Internacional de Humedades.
Entre tanto, ayer durante la comparecencia del excanciller René Castro ante la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa, por su acción en torno a este conflicto cuando presidía el Ministerio de Relaciones Exteriores, el funcionario no admitió, ni negó que haya sido engañado por la diplomacia del país vecino.
Castro manifestó no haber pecado de ingenuo, cuando no puso oposición a que el gobierno de Ortega iniciara los trabajos de dragado en el río San Juan, a pesar de no tener en su poder estudios de impacto ambiental que aseguraran que el territorio costarricense no se iba a ver afectado.
Bastó una promesa verbal de Samuel Santos, jerarca de la diplomacia nicaragüense, para confiar en que no ocurriría nada en suelo nacional.
“Nos dieron una respuesta con doble cara”, aseveró el excanciller, en alusión a la conversación que sostuvo con Santos en Managua y los hechos que posteriormente ocurrieron.
Castro, hoy jerarca de la cartera de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, también negó haber ocultado información a los diputados, como en su momento arremetió la bancada del Partido Acción Ciudadana (PAC).
En este sentido, justificó que el estudio de impacto ambiental que realizó el Instituto Costarricense de Electricidad, sobre el caudal del río Colorado y afluentes, y las implicaciones del dragado en suelo nacional no se le enviaron a Claudio Monge, diputado del PAC, como este lo solicitó, porque es secreto diplomático.

Natasha Cambronero
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