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Viernes 1 Abril, 2011

China y su rol de potencia global

La apertura de China al mundo ha sido un proceso que ha traído consigo cambios profundos en el sistema económico y social de este país asiático, que es visto por muchos como un modelo a seguir para países en desarrollo como el nuestro.
Sin embargo, China es actualmente un país socialista atípico, que a mediados de los años 60 se enfrentó abiertamente a la Unión Soviética, y desde entonces ha desarrollado una política interna que no acepta presiones extranjeras. Su modelo económico combina una fuerte centralización estatal con algunos elementos capitalistas, donde se acepta la inversión extranjera.
Desde finales de los años 70 y sobre todo después de 1989, China comenzó un proceso radical de liberalización de su economía, y se ha convertido en uno de los protagonistas más entusiastas de la globalización. A partir de 1984 esa nación ha realizado grandes reformas económicas, sociales y urbanas, que han tenido como consecuencia una notoria redistribución de la riqueza y la aparición de nuevos grupos de poder.
Actualmente China es miembro de la Organización Mundial de Comercio y este hecho motivó un cambio en los objetivos de la clase dirigente china, cuya atención actualmente se enfoca en los asuntos internos, y en la consolidación de la clase media como pilar del Partido Comunista Chino, más que en la política exterior.
No obstante, China se ha convertido en los últimos 25 años, desde el comienzo de las reformas liberalizadoras de Deng Xiaoping, en una de las locomotoras del crecimiento mundial. Lo que supone, que las nuevas relaciones comerciales entre China y el mundo han abierto un nuevo capítulo de la historia económica al diversificar en una magnitud sin precedentes el destino y la cuantía de sus exportaciones.
Cabe destacar que China desea compartir esfuerzos con la comunidad internacional, fomentar activamente la multipolarización mundial, impulsar la coexistencia y armonía de las múltiples fuerzas y mantener la estabilidad de la comunidad internacional, promoviendo con entusiasmo la globalización económica para que el desarrollo tenga como meta final la prosperidad común.
En cuanto a su política exterior, China ha mantenido un rol pasivo que al día de hoy todavía persiste y queda claro al observar la actitud de Pekín con respecto a la guerra de Irak y la crisis nuclear planteada por Corea del Norte.
Sin lugar a dudas, la política exterior china se ha transformado radicalmente, abandonando los esquemas maoístas y buscando la modernización económica y militar, mediante la asimilación de capital y tecnología extranjera.
Finalmente, China está lista para hacer el papel que le corresponde, junto con otros países, para mejorar la coordinación y la cooperación y para realizar esfuerzos activos para establecer un nuevo orden internacional político y económico justo y racional, y para lograr una paz duradera y prosperidad universal en el mundo.

Luis Fernando Allen Forbes
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare