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Jueves 14 Febrero, 2013

Al ser PDVSA una ficha tan importante de la revolución bolivariana, la salud de la empresa es un termómetro del proyecto chavista, en lo nacional y lo regional


Chávez y PDVSA

Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) es la piedra angular de la revolución bolivariana. El objetivo de la economía socialista de Chávez era justamente redistribuir los dineros de la empresa, a través de misiones sociales dirigidas a los grupos de la población más vulnerables. Además ha sido una herramienta diplomática para extender sus intereses regionales mediante la venta de petróleo con tarifas reducidas o regalías a través del ALBA y PetroCaribe.
Ambas estrategias, en lo nacional y regional, han cosechado frutos electorales y diplomáticos para la revolución bolivariana. Sin embargo, la administración de PDVSA en los últimos años la ha convertido en una empresa con capacidades de producción reducidas.
El gobierno del presidente Chávez ha vivido a expensas de sus dividendos o no ha cobrado una parte considerable de las exportaciones, lo que ha limitado el nivel de inversión en PDVSA y generado una merma en su producción.
De acuerdo con las estadísticas de la Oficina de Administración de Información de Energía de Estados Unidos (Energy Information Administration), aunque Venezuela es hoy el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, PDVSA produce cerca de un 30% menos que en 1998 cuando Chávez llegó a la presidencia. Además, las exportaciones de crudo se han disminuido en un 40%. A la vez que una parte considerable de las exportaciones, se pagan parcialmente, o no se pagan.
Con esta reducción en las finanzas de PDVSA, y a pesar de los altos precios en los hidrocarburos, se cree que en los últimos años los recursos provenientes de la empresa no han sido suficientes para financiar los programas del gobierno venezolano, lo que ha hecho necesario acudir a préstamos internacionales.
El gobierno chino prestó a Venezuela cerca $36 mil millones pagaderos en petróleo. Estos dineros pretendían ser invertidos en mejoras a lo interno de PDVSA. Pero muchos consideran que ese dinero terminará financiando programas del gobierno, y no en mejorar las capacidades de producción.
En un mercado de los hidrocarburos más competitivo y dependiente de los avances tecnológicos para la extracción rentable de los hidrocarburos, PDVSA no puede darse el lujo de disminuir los recursos en investigación, desarrollo y fortalecimiento de las capacidades de exploración, explotación y refinamiento.
Un deterioro en las finanzas y los niveles de innovación en PDVSA puede disminuir su competitividad regional en materia petrolera. Esto en momentos en que Brasil pareciera ser un competidor cada vez más preparado.
Aunque el nivel de reservas y producción distan mucho de las cifras venezolanas, Brasil busca convertirse en un suplidor de crudo importante para Estados Unidos.
Esto quedó demostrado explícitamente en encuentros recientes entre Dilma Rousseff y Barack Obama, donde se acordó la transferencia tecnológica para mejorar los niveles de exploración y explotación petrolera de Brasil.
Al ser PDVSA una ficha tan importante de la revolución bolivariana, la salud de la empresa es un termómetro del proyecto chavista, en lo nacional y lo regional.
El deterioro de su capacidad de producción puede obligar a recortes en los programas sociales, una situación impensable para el gobierno venezolano; en momentos donde la escasez de ciertos alimentos, la altísima inflación, la fluctuación del tipo de cambio y la crisis de liderazgo generada por la enfermedad de Hugo Chávez pueden dar un traspié a la revolución bolivariana.

Estiven González Jiménez
Relaciones Internacionales
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