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Central elevó tasa monetaria

Wilmer Murillo
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Las tasas de interés de corto plazo (tasa de política monetaria) serán a partir de ahora del 8%.
Esta tasa es la utilizada por el Banco Central para influir en el mercado; es decir, es la empleada para realizar política monetaria.
El aumento de 100 puntos básicos de la tasa fue posible por los ajustes que ha sufrido el tipo de cambio que empezó a flotar dentro de las bandas.
Lo anterior permite más libertad al Banco Central para manejar la tasa de interés como instrumental monetario sin que le implique comprar dólares.
Este paso le permitirá revertir la posición expansiva de la política monetaria (incrementando las tasas de interés), con el fin de reducir las presiones inflacionarias.
El valor del colón se ha deteriorado como consecuencia del cambio de la expectativa de una posible apreciación hacia una depreciación, explicaron analistas.
Por otro lado, el incremento en la tasa busca evitar diferenciales muy amplios y arbitrajes entre monedas, como consecuencia de la caída en el premio por invertir en colones.
Recientemente la junta directiva del Banco Central acordó modificar la definición de la tasa de política monetaria.
Ahora se define como la tasa de interés que cobra el Banco Central de Costa Rica en sus operaciones activas (préstamos) a un día plazo en el Mercado Interbancario de Dinero, y será determinada por la junta directiva del ente emisor.
En todo caso, es parte de los aires que anuncian el comienzo de una temporada de aumentos en tasas de interés en colones.
“Parece que finalmente se inició un proceso que paulatinamente nos llevará a un nivel de tasas de interés reales positivas”, dijo Eric Vargas, analista financiero.
Banqueros como Luis Liberman, gerente de Scotiabank, señalan que el país ha enfrentado una situación que era insostenible y que las alzas indicadas son un retorno a la normalidad.
La rapidez con que se recorra este camino puede que no sea tanta como se podría pensar, por los efectos que tendrán los aumentos sobre el resto de la economía y que el Gobierno querría minimizar.
Un efecto peligroso es el eventual deterioro de las carteras crediticias de aquellos bancos que bajaron sus estándares a la hora de aprobar créditos.
Por otro lado, la desaceleración del crédito que ya da algunos indicios, permitiría moderar la inflación.
Los analistas visualizan que las tasas podrían subir hasta un 10% en un mediano plazo, o en un rango cercano a la inflación interanual.
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