Células madre despiertan nuevo gran mercado
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Shinya Yamanaka recibió hace cuatro años una llamada que le cambiaría la vida para siempre. El profesor de la Universidad de Kioto había ganado un Nobel por su trabajo en biología de células madre, que desde entonces ha generado un torrente de inversión en medicina regenerativa en Japón, un campo en rápido avance que la industria farmacéutica del país quiere dominar.
Actualmente se utiliza piel y cartílago regenerados en el tratamiento de pacientes japoneses, mientras que se estima que para 2018 habrá córneas y luego llegarán hígados y otros órganos creados en laboratorios.
El Ministerio de Economía, Comercio e Industria del país estima que, al avanzar sobre la investigación e invertir en ese campo, la medicina regenerativa se convertirá en un sector de $950 millones en Japón para 2020. Para 2030 se multiplicará por diez y se estima que el mercado internacional alcanzará los $120 mil millones durante ese periodo. En el proceso, también florecerán subsectores como células inmunológicas, productos sanguíneos y células cardíacas.
“La medicina regenerativa puede ser la que lleve al país a tener nuevamente compañías innovadoras en una industria global”, asegura Hardy TS Kagimoto, médico que dirige Healios KK, que usa tecnología de células madre para desarrollar tratamientos de ataques cerebro-vasculares y la pérdida de la visión.
El gran descubrimiento de Yamanaka es que toda célula humana puede reprogramarse en el plano genético hasta llegar a un estado embrionario. Compañías japonesas como Fujifilm Holdings Corp. y Takeda Pharmaceutical Co. han creado bancos de esas células “universales” y planean realizar pruebas clínicas en los próximos años a los efectos de estudiar nuevos tratamientos con esa tecnología, para lo cual se apuntaría a personas con problemas desde Parkinson hasta diabetes, lesiones de columna y trastornos cardíacos.
La idea de hacer del país uno de los lugares del mundo en llevar más rápido al mercado un producto regenerativo, también alentó al gobierno a flexibilizar las regulaciones para su aprobación.
Japón se ha convertido en una meca para científicos y compañías de ese campo. En los Estados Unidos, la investigación sobre células madre embrionarias despertó gran controversia ética y política, mientras que una serie de compañías que utilizaban esa tecnología la abandonaron en 2011 debido a los costos de la investigación. La investigación de Yamanaka, en cambio, admitió el uso de células adultas.
Pie de foto: El Dr. Shinya Yamanaka recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2012, junto a John Gurdon, por descubrir que células adultas pueden reprogramarse.
 



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