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Castro carga contra recetas neoliberales

La Habana
EFE

Fidel Castro descartó ayer recetas neoliberales para Cuba y cargó contra los “superrevolucionarios” de extrema izquierda, mientras el Gobierno provisional, encabezado por su hermano Raúl Castro, analiza medidas para impulsar el crecimiento y estudia incrementar la inversión extranjera en el país.
En un nuevo artículo publicado en medios oficiales de la isla, el convaleciente líder cubano se refirió a las recetas neoliberales propuestas desde algunos sectores de la extrema izquierda como una “trampa bien armada en la que no debe caerse” y calificó las propuestas neoliberales como “veneno puro” para la revolución.
Castro, alejado del poder desde el 31 de julio de 2006 por una grave enfermedad intestinal que le obligó a delegar el poder en su hermano Raúl, consideró que estos “superrevolucionarios” subestiman algunos de los principales logros de la revolución, como la salud y la educación, y aconsejan inversiones “ruinosas”.
“No se puede prescindir de algunas empresas mixtas, porque controlan mercados que son imprescindibles. Pero tampoco se puede inundar con dinero el país sin vender soberanía”, advirtió.
“Nadie ha sido más crítico que yo de nuestra propia obra revolucionaria, pero jamás me verán esperar favores o perdones del peor de los imperios”, concluyó el artículo, parte de la serie de “reflexiones” que comenzó a publicar en medios oficiales el pasado marzo y a través de las cuales se mantiene presente en la vida cotidiana del país.
En la declaración de ayer, titulada “Los Superrevolucionarios”, Fidel Castro celebra que se detuvieran las inversiones extranjeras en vivienda en Cuba y vuelve a rechazar el uso de la caña de azúcar para la producción de biocombustibles como el etanol.
Mientras Castro insiste en alertar contra cualquier contaminación de la revolución con ideas neoliberales, el Gobierno provisional, encabezado por el general Raúl Castro, estudia fórmulas para superar el periodo especial en que se sumió la isla tras la caída del bloque soviético, en 1989.
El pasado 26 de julio, la fecha más importante para la revolución, el general Castro pronunció un discurso con una gran carga política en el que abordó algunos de los problemas acumulados durante años, como la precariedad salarial, la falta de productividad o la corrupción.
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