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Viernes 9 Diciembre, 2011

Cascada de impuestos

El paquete impositivo es sumamente regresivo y los diputados del PAC no parecen entenderlo. El grave déficit fiscal lo heredó doña Laura de la administración anterior pero también es cierto que el mismo fue producto del desorden y otras causas no muy claras que deben corregirse antes de dar el siguiente paso. Trabajar hasta los domingos no es digno de agasajos cuando lo que se busca es apresurar la aprobación de un paquete mal redactado y regresivo.
Un Estado deficitario no puede castigar a un pueblo empobrecido sin antes zocarse la faja eliminando al menos parte del desperdicio. La clase media ahora no es tan media, y gran cantidad de personas se encuentran tan endeudadas que únicamente trabajan para pagar la sumatoria de intereses corrientes y moratorios.
Dentro de este difícil panorama, y sin aplicar correctivos ni planes de inversión, el PAC pretende la aprobación de nuevos impuestos que, por más que afirmen lo contrario, terminarán afectando al asalariado, y al pequeño y mediano productor.
Agricultura. No es ningún secreto que nuestros agricultores trabajan bajo mucha presión. Las políticas comerciales del tigre suelto contra el burro amarrado permiten importar productos agrícolas exonerados mientras castigan al productor nacional. El impuesto al valor agregado (IVA) tiene un efecto regresivo porque impacta directamente el costo de la producción. Este tipo de impuestos son trasladados a cada ciclo productivo y será cortado y pagado finalmente por el consumidor.
Zonas Francas. El mismo Ministro de Hacienda expresó que, los impuestos a las Zonas Francas es marginal y que se podían calificar como “un saludo a la Bandera”. El tributo se pagaría solo si las empresas reparten dividendos dentro del territorio nacional, y si las municipalidades se atreven a cobrarles algún tipo de arancel. Este amago de progresividad es utilizado simplemente como un elemento distractor para alejar al plan fiscal de la innegable regresividad.
Renta mundial. Solamente gravarían al capital repatriado, pero jamás tocarían al capital nacional expatriado disfrazado de golondrina. Este será otro triste saludo a la bandera sin ningún resultado particular. Los diputados que han abdicado a estas atropelladas medidas no son estadistas ni nada parecido. Ellos solo ven el alivio temporal de la disposición sin llegar a razonar los alcances de la misma. El PAC olvida por pura testarudez que, primero se revisan los presupuestos y luego se aprueban, de ser necesarios, nuevos ingresos.
Los empresarios que no vivimos de la política y que como costarricenses nos preocupamos por el aumento de la pobreza y la criminalidad, también tenemos derecho a opinar. Los cansados dimes y diretes parlamentarios, y los funcionarios públicos que defienden presupuestos desproporcionados, solo encubren el implacable y legendario rito de ahorcar al pobre y liberar al rico.

Jorge Castro Guardia