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Viernes 21 Noviembre, 2008

Casa Presidencial y Asamblea Legislativa


En reiteradas ocasiones he mencionado la importancia de que los gobernantes tengan un concepto integral de lo que gobiernan, como sí lo tuvo don Pepe Figueres. Tal vez don Pepe no era experto en ningún tema específico, pero sí los manejaba todos. Llego a decir con gran certeza y sabiduría que “a Costa Rica había que manejarla como una finquita”, frase que encierra precisamente este concepto integral del todo y lo aplicó en el diseño de la Segunda República y en todos sus gobiernos con un modelo de gran éxito que cumplió muy bien su cometido.
Me llaman mucho la atención los comentarios de don Alberto Cañas en su columna Chisporroteos del periódico LA REPUBLICA del miércoles 12 de noviembre de 2008, en la que se refiere a los proyectos de construcción de la Casa Presidencial y de un edificio para la Asamblea Legislativa por dos razones. La primera de ellas es porque casualmente el día anterior, martes 11 de noviembre, había asignado a mis estudiantes de diseño urbano de la UACA, los estudios preliminares de ambos proyectos, y la segunda razón es obvia, pues es nada más ni nada menos que otro ejemplo de la ligereza con que se manejan las cosas en este país. Bien recomienda don Alberto lo elemental en estos casos de “incertidumbre”, porque no se ha seguido el debido proceso por las autoridades competentes, o incompetentes, cual es la integración de una comisión mixta de arquitectos, ingenieros y similares para escoger la localización de la Casa Presidencial y hasta sugiere el aporte gratuito de la Universidad de Costa Rica (que no es precisamente gratuito por la subvención estatal a las universidades públicas).
La localización de edificaciones para dos poderes de la República demanda un replanteamiento total de su ubicación actual y futura, así como muchos otros factores tales como accesibilidad vial, seguridad, simbolismo, etc. El simple análisis de las instalaciones actuales de la Casa Presidencial y de la Asamblea Legislativa, además del valor histórico de algunas de estas edificaciones, sugiere el cuestionamiento de si en realidad están bien o mal ubicadas actualmente y si no sería más conveniente pensar en su reubicación en otro sitio más apropiado, con el correspondiente rescate de aquellas declaradas de valor histórico nacional.
Una vez más el sentido común de don Alberto Cañas, un abogado por formación académica, les indica a las autoridades técnicas del país el camino a seguir en la planificación urbana del país. Todo lo anterior por el desconocimiento del “todo” de nuestras autoridades y por la ausencia de planificación integral en Costa Rica.

Arq. Manuel Gutiérrez R.
Decano UACA