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Lunes 23 Febrero, 2015

En el disimulo de la crisis que afecta esta organización (PLN) o en el retraso de las acciones que se deben emprender está el peligro


Carta a José María Figueres

Miles compartimos la idea de que Costa Rica necesita a Liberación Nacional fuerte, resuelto y claro en sus objetivos. Por tal razón, el proceso de su renovación se debe encarar con valentía, de manera eficiente y lo antes posible.
En el disimulo de la crisis que afecta esta organización o en el retraso de las acciones que se deben emprender está el peligro.
Por razones de calendario electoral, la renovación que no se pueda hacer en las próximas semanas y meses no será posible lograrla cuando se abran los fuegos electorales.
Para entonces, la prioridad será la lucha por el poder de quienes aspiren servirle a Costa Rica en algún cargo de elección popular y no la reflexión crítica, serena y constructiva que exige el momento tan difícil por el cual estamos atravesando.
Ahora que se han electo las autoridades del Partido mediante un hermoso ejercicio democrático —por demás consecuente con nuestra tradición—necesitamos construir una gran alianza ciudadana, no alrededor de personas sino de una nueva visión, de un gran proyecto país que nos inspire a todos.
Los partidos políticos antes que puestos que llenar tienen funciones —misión— que desempeñar.
Las victorias políticas por sí solas no valen mucho. Lo que sobre ellas se conciba, construya o desarrolle es lo que verdaderamente cuenta.
En tal sentido, ni la victoria, ni el poder son un fin en sí mismo. Son solo herramientas, para luchar por la dignidad, el bienestar de la persona humana y el mejoramiento de sus condiciones de vida, medios para trabajar por el progreso y el desarrollo del país, oportunidades para gobernar orientados por los principios de la transparencia, la honestidad, la eficiencia y la eficacia en el ejercicio de la función pública.
Los problemas de la pobreza, el desempleo, la tramitología y otros que se podrían citar, existen y nos agobian de alguna forma a todos. Es urgente que les busquemos solución.
Pero en lugar de partidos y presidentes populistas —de izquierda o derecha— que nos dividan como sociedad, Liberación debe pensar en un proyecto que incremente globalmente la riqueza del país, tanto para proporcionar mayor bienestar a cada uno de sus habitantes, como para financiar el costo de una vida y una cultura colectiva superior.
Estando claros en relación con nuestra misión política y avanzar por el camino correcto en la renovación del Partido, hay dos temas a los que tenemos que prestar mucha atención, para ser congruentes entre lo que proclamamos y hacemos y para recuperar la confianza ciudadana.
Primero, nuestras aspiraciones políticas —el bienestar de las personas— no se materializan por sí solas, con ser expresadas. Se requieren acciones concretas para implantarlas y sostenerlas en el tiempo.
No existen fórmulas mágicas o automatismos sociales mediante los cuales se puedan resolver los problemas del Partido y del país: hay que trabajar, y mucho. ¡No porque se dice pan se quita el hambre de los pueblos!
Segundo, para que los costarricenses se vuelvan a enamorar de Liberación Nacional, antes que nada, tenemos que trabajar juntos, en el mismo espacio, como iguales, viéndonos con sinceridad a los ojos y alrededor de un proyecto político común que nos cobije a todos.
Solo si reconstruimos primero la confianza entre nosotros, podremos lograr que el pueblo más tarde vuelva a confiar en nosotros como Partido.

Alex Solís F.