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Carreteras en mejor estado


La mejoría en el estado de las carreteras es uno de los programas que merecen un reconocimiento especial en los 20 meses que lleva este gobierno.
Si bien aún falta mucho para tener caminos de primer mundo, por lo menos ya se puede transitar tranquilo por las principales rutas del país.
LA REPUBLICA lo comprobó en las travesías que se han realizado en las últimas semanas.
Aquellos huecos enormes que impedían correr a más de 40 kilómetros por hora por la ruta 1 (Interamericana Norte) ya son cosa del pasado.
Aunque de vez en cuando aparece un hueco, ahora es posible ir a Guanacaste con la tranquilidad de que no se va a estallar una llanta.
Igual sucede en la ruta 32, hacia Limón, donde los usuarios se ahorran unos cuantos colones no solo en mantenimiento del vehículo sino también en combustible, pues el buen estado reduce considerablemente el tiempo de recorrido.
Sin embargo, la demarcación sigue siendo el dolor de cabeza en esa carretera, que muy frecuentemente registra una densa neblina y lluvia.
El problema de demarcación también es el principal pecado en algunos tramos de la ruta 2, hacia la zona sur. No obstante, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes prometió invertir en pintura para ofrecer mayor seguridad a los usuarios.
Los caminos que van hacia destinos turísticos en los alrededores de la capital también cuentan con mejores rutas acceso.
Uno de esos casos es la ruta a Turrialba. Una vía que aparte de ofrecer una excelente superficie de rodaje, tiene una demarcación de lujo. Además, el aumento a cuatro carriles en el tramo entre Paraíso y Cartago, hará más fácil visitar la Campiña.
Los ejemplos sobre las buenas condiciones que están volviendo a tener las vías, luego de muchos años de abandono, son para destacar que el fin de los diputados que crearon el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) era acertado.
Lo malo fue que por años los ministros de Hacienda emplearon el dinero del impuesto a los combustibles y del cobro del marchamo, que son los fondos que nutren al Conavi, para financiar otros proyectos.
El desvío de los recursos creados para reparar carreteras fue lo que provocó el retroceso en la calidad de las vías en el país.
No fue hasta la llegada de Guillermo Zúñiga al Ministerio de Hacienda cuando las cosas cambiaron.
Por segundo año consecutivo, el Ministro destinó todos los recursos recaudados para financiar los programas viales y es por esa acción que ya se ven las mejoras.
Aunque no hay una encuesta reciente, es de suponer que los ciudadanos ya no se quejan tanto del alto impuesto que se cobra a los combustibles, pues ven que se está invirtiendo en la reparación de los caminos.
Aunque parezca mentira, un presidente puede salir con un alto respaldo popular con solo devolverle al país una red vial sin huecos.
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