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Duda se empieza a debatir hoy en comisión legislativa
¿Carretera a Caldera se abrió a tiempo?
Camino se inauguró con casi un año de antelación, defiende supervisora de obra
Vía no se abrió completa por atraso en las expropiaciones, asegura gerente de plan

La investigación legislativa que persigue conocer por qué la carretera a Caldera presentó problemas, a pocas semanas de abierta, se inicia hoy.
Uno de los primeros temas que se pondrán sobre el tapete es si esta vía, primera que se construye en el país mediante la figura de concesión, se abrió en el tiempo correcto o de forma prematura.
Esa inquietud tratarán de despejarla los diputados de la comisión que estudia las concesiones gestionadas hasta ahora, en la primera comparecencia que se convocó, justamente con los representantes de la firma Imnsa–Euroestudios, que fue la primera supervisora del proyecto.
La posición que defiende esta empresa es que la carretera debía abrirse a finales de este año y no en enero pasado como se hizo, ya que había varios trabajos pendientes, aseguró Enrique Molina, ingeniero consultor de la empresa inspectora.
Entre las obras que faltaban por concluir al momento de inaugurar la carretera, el ingeniero citó las radiales que unen el Coyol con la vía principal, y la que va hacia Atenas, así como el área de servicios que contempla el contrato. Asimismo, estaban pendientes algunos rellenos en tres quebradas.
Del otro lado, Hadda Muñoz, gerente del plan vial, defiende que la vía se abrió cuando procedía y lo que faltaba concluir se debió a atrasos del Estado.
A Imnsa–Euroestudios se le contrató para supervisar la construcción de la ruta. La empresa inició funciones en enero de 2008 y se le rescindió el contrato a finales del año pasado por no cumplir con el personal calificado ni con el equipo que ofreció aportar, justificaron las autoridades de Obras Públicas y Transportes.
Durante el tiempo que duró la relación, Molina aseguró que le presentaron a Muñoz 263 quejas sobre los trabajos en la carretera; sin embargo, las sugerencias “no fueron atendidas e incluso causaron malestar a algunos funcionarios”, agregó el consultor.
La última recomendación que habría dado la empresa supervisora fue impedirle a la compañía a cargo del proyecto que continuara con la construcción hasta que no se solventaran las falencias señaladas.
No obstante, un mes después se le rescindió el contrato, aseguró Molina, quien cuestionó que la relación que tuvo con las autoridades de Concesiones no fue buena.
Sobre las denuncias planteadas por la empresa supervisora, Muñoz negó categóricamente que los señalamientos hechos por los consultores fueran desoídos y mucho menos, que molestaran a los funcionarios.
“Todas las recomendaciones hechas por la empresa consultora se remitieron a la concesionaria para que las atendiera y así fue”, dijo la gerente del proyecto.
En parte por lo que algunas de las sugerencias no se cumplieron de forma inmediata fue porque a criterio de Muñoz los informes presentados por Imnsa no se fundamentaban en estudio técnicos en muchos casos, lo que obligó a la administración a buscar segundas opiniones, entre ellas la del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales, para sustentar los reclamos hacia la empresa concesionaria.
Otro tema que niega tajantemente Muñoz es que Imnsa–Euroestudios haya solicitado detener las obras hasta que se resolvieran todas las falencias.
Sin embargo, sí reconoció que la relación con la empresa consultora no fue la mejor.
A criterio de Muñoz, las obras que no estaban en funcionamiento al momento ponerse en servicio la carretera, se debieron en gran parte al atraso del Estado en las expropiaciones de terrenos.
Se quiso conocer la opinión de Marco Vargas, ministro de la Presidencia, quien al momento de la apertura fungía como titular de Obras Públicas y Transportes, pero al cierre de edición no devolvió el mensaje dejado con su asesor de prensa.

Esteban Arrieta
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