Carretera, aeropuerto y puerto en aprietos por falta de dinero
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Tres obras sufren atraso por aumento de costo y falta financiamiento
Carretera, aeropuerto y puerto en aprietos por falta de dinero

• Demora en proyectos priva a usuarios de tener una adecuada infraestructura
• Crisis financiera dificulta consecución de dineros para trabajos

Danny Canales
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Tres proyectos de infraestructura están en serios apuros por problemas financieros.
Se trata de la ampliación de la vía a San Ramón, el aeropuerto Juan Santamaría y la construcción de un puerto especializado en la atención de barcos graneleros en Caldera.

En los tres casos las complicaciones se dieron por el aumento de precio que sufrieron los trabajos como consecuencia del atraso en la construcción.
El problema para financiar las obras se acrecienta en este momento debido a las limitaciones que está poniendo la banca como consecuencia de la crisis económica.
Los perjudicados son los ciudadanos pues se privan de tener una infraestructura de primer orden.
El último proyecto en presentar problemas fue la ampliación de la carretera a San Ramón.
La empresa Autopistas del Valle, a cargo de la obra, reconoció que no tiene seguro el dinero para desarrollar el proyecto.
Ante ello el banco Caja de Madrid, director financiero de la concesión, acudió a bancos comerciales y multilaterales a pedir recursos para tratar de cumplir su compromiso con el Estado costarricense, aseguró Alvaro Muelas, gerente de la constructora.
La crisis económica internacional es lo que está dificultando el financiamiento, dijo Muelas quien sin embargo conserva esperanza de poder cerrar el tema económico en los próximos meses para iniciar los trabajos este mismo año.
El costo de la ampliación de la ruta a San Ramón fue estimado originalmente en $400 millones.
Los trabajos en la carretera debieron arrancar en mayo de 2006, pero se han venido posponiendo por demoras en la expropiación de lotes y el reclamo del aumento del costo del proyecto por parte de la empresa adjudicataria en cerca de $100 millones.
El problema económico del aeropuerto proviene de hace seis años y aún no ha encontrado solución.
El banco acreedor de esa obra se quejó en marzo de 2003 de que le modificaron el modelo financiero de forma arbitraria poniendo en riesgo la recuperación de los recursos. Desde entonces inició la restricción de dinero a Alterra para continuar con la obra, lo que provocó una paralización de las obras hace 14 meses.
Actualmente hay una empresa interesada en asumir el contrato aeroportuario pero enfrenta el mismo problema de Alterra para conseguir todos los recursos necesarios para finiquitar el trato.
La semana pasada Houston Airport System (HAS), grupo interesado en el aeropuerto, anunció que la Corporación Financiera Internacional (IFC) le brindó el respaldo económico para financiar las fases uno y dos, pero aún no tienen los recursos para pagar la deuda de Alterra ni para financiar el resto de los trabajos en el Juan Santamaría, reconoció Jeffrey Schefferman, representante de la firma.
El aeropuerto requiere $40 millones para completar los trabajos, los cuales serán aportados por los socios de la empresa que ansía asumir el aeropuerto y otros $100 millones para completar las gestiones.
Originalmente el banco J.P. Morgan había ofrecido el financiamiento, pero dio marcha atrás debido a la crisis financiera. Actualmente las negociaciones del crédito se centran con el BID y la OPIC.
Tanto HAS como el Gobierno esperan que la Contraloría les permita reanudar los trabajos en mayo, al avalar el cierre financiero que lograron con el IFC y un addendum al contrato para definir el mecanismo para garantizar el equilibrio económico del contrato.
Lo que sucede con el puerto de granos en Caldera es que el costo de la obra se disparó en más de un 100% en los casi dos años y medio de atraso que tiene la obra.
El valor inicial de la obra era de $22 millones evaluado en 2001, pero el último estudio realizado por la firma Royal Haskoning determinó que al costo actual la terminal costará $52 millones.
Aunque el reclamo del incremento del costo de los trabajos lo realizó la Sociedad Granelera de Caldera en agosto del año pasado, aún no se ha resuelto el tema.
Una salida que valora el Gobierno para no reconocer el fuerte aumento es eliminar algunas obras contempladas en el contrato, por recomendación de los importadores de granos que señalaron que hay equipo que ya no se requiere.
De modificarse el diseño la construcción saldría en unos $27 millones, según una estimación preliminar de Urías Ugalde, presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico.
El funcionario reconoció que el rediseño hará más fácil encontrarle una solución financiera al proyecto portuario y le facilitará a la Sociedad Granelera de Caldera conseguir el dinero para financiar los trabajos.
Por contrato, el inicio de la construcción de la terminal de granos debió iniciarse en octubre de 2006.
Ahora le corresponderá a la Contraloría General de la República resolver si avala el cambio al diseño del puerto para que el Estado pueda dar la orden de inicio.
En este caso, Julio César Ospina, gerente de la sociedad portuaria, dijo que ya tienen conversaciones con algunos bancos el crédito para el proyecto, pero que todo depende de que el Estado resuelva el modelo financiero.


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