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En dos años, los productos vigilados por Aresep han subido el doble que los libres
Caro privilegio… precios regulados

El mayor revés lo han recibido los consumidores en combustible, agua, taxis y autobuses

Los precios de los bienes y servicios que permanecen bajo la tutela del Estado han aumentado en los últimos dos años a un ritmo más rápido que los demás productos de la canasta básica.
De junio de 2009 al mismo mes del año pasado, los 277 bienes y servicios cuyos precios se encuentran sin ningún tipo de regulación estatal, crecieron a un ritmo promedio del 5%.
Sin embargo, durante el mismo periodo, los productos que se encuentran bajo regulación, y cuyos costos al consumidor solo pueden ser cambiados por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) o el Ministerio de Economía en el caso del arroz aumentaron en promedio un 10%.
Asimismo, de junio del año anterior al mes pasado, los precios no regulados se incrementaron en promedio un 3%, mientras que los regulados casi un 7%.
Así lo demuestra un análisis efectuado por LA REPUBLICA, el cual se tomó en consideración los índices del crecimiento de precios publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos a julio de cada año.
En teoría, la regulación estatal de precios tiene como objetivo que los productos que todos consumimos no crezcan a niveles desproporcionados, o por lo menos lo hagan a un nivel similar al de la inflación en general.
No obstante, los datos evidencian que esto no está ocurriendo, y que más bien el consumidor ha sido el principal perjudicado.
El mayor golpe lo han recibido los consumidores en los costos de productos relacionados con el combustible, tanto en gasolinas y en diesel, como en servicios asociados, como por ejemplo el pasaje del taxi y del autobús y el gas licuado para cocinar.
Aquí el problema tiene que ver con la fórmula matemática que Aresep y la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) aplican para realizar las variaciones, y a que cada tres meses se aplica una variación automática (en general aumentos) sobre el impuesto.
Es decir, se cobran escalonadamente impuestos sobre el nuevo precio y no sobre el costo base del producto, generando más recursos para las arcas del Estado.
En teoría, la Aresep debería aplicar una política de servicio al costo, donde se puedan cubrir los gastos, pero no se generen ganancias adicionales. Así lo establece al menos su ley constitutiva.
“El alejamiento y no respeto al principio de servicio al costo, y el uso de fórmulas matemáticas y economicistas, han provocado un automatismo en las alzas que perfectamente pueden no corresponder al costo de servicio legalmente establecido”, dijo Leonel Fonseca, exregulador general.
Esta situación explica por qué entidades como Recope han acumulado, durante los últimos años, grandes superávits. El año anterior, por ejemplo, fue de ¢63 mil millones.
Lo anterior ha provocado que la Aresep se haya convertido en centro de críticas por los mecanismos que tiene para hacer cambios en las tarifas.
Por ello, organizaciones como la Asociación de Consumidores de Costa Rica reclaman la necesidad de que se vaya migrando a un modelo en que se mida la eficiencia del servicio y se dé más libertad de mercado.
Sobre el tema Dennis Meléndez, actual regulador general, confirmó el aumento mayor en precios regulados “en algunas épocas”.
“En estos momentos parte importante de la inflación es producto de bienes importados. El combustible provoca más cambios en los precios. Una mayor incidencia de los precios del petróleo se refleja en menor medida en los bienes domésticos”, dijo al respecto Meléndez.
No obstante, rechazó que la Autoridad Reguladora no esté aplicando el principio de servicio al costo, pues a su juicio se dan variaciones en los servicios en ambos sentidos.
“Nuestra función es variar precios y tarifas de acuerdo con las variaciones de sus costos… No es cierto que el consumidor sea siempre el afectado, porque también se dan rebajas en las tarifas y precios, ejemplo ajustes recientes en combustibles”, aseveró.
Luis Valverde
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