Carlos Camacho - ¿Cómo enfrentar 2011 a nivel empresarial?
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¿Cómo enfrentar 2011 a nivel empresarial?

Como es conocido, 2011 es un año que amanece en medio de una cantidad de interrogantes: qué podemos esperar del mismo, qué direcciones debemos tomar y cómo incidirán los factores del entorno en la labor de planificación y ejecución de los planes estratégicos y operativos de las empresas.
Por supuesto, hay que distinguir en nuestros planes los elementos que llamamos controlables, mediante una gestión directa y otros de los que debemos ya sea protegernos con el traslado de los riesgos, manteniendo los beneficios a nuestro favor por lo que los costos incrementables de traslación serán mínimos.
También reconocemos que hay elementos no controlables y entre ellos son los cambios que en el entorno legal puede dar y la incidencia de estos en las decisiones de negocios.

Consideramos que 2011 tiene como componente de especial atención la anunciada reforma fiscal, que indudablemente tendrá consecuencias en el proceso de toma de decisiones del sector empresarial en los aspectos como la inversión directa e indirecta.
No es viable pensar en enfrentar un 2011 esquivando la realidad de al menos dos escenarios: como incidirá la no aprobación de la reforma fiscal en nuestra empresa y un segundo escenario de la empresa ante una reforma fiscal, que incluya las grandes líneas que hasta al momento han dado a conocer al público.
En el primero de los escenarios, mantendremos una situación de restricción del crédito a los sectores productivos pues el ahorro nacional y el capital especulativo se reencontraran en el mercado cambiario y de intereses altos, ejerciendo aumento en las tasas de interés a la alza lo que fomentará —ante la reticencia del Banco Central de tomar medidas de retorsión a la entrada de capitales especulativos— la afluencia de moneda extranjera con la presión en el tipo de cambio y la creciente pérdida de competitividad del sector turismo y exportaciones; así como una tendencia a una mayor inflación interna, que supere los niveles previstos por las autoridades del Central.
Ante esta situación, se plantean retos de reconversión de productividad, abrir nuevas formas de acceso a recursos más caros y escasos, retando a la salida del sector empresarial a procurar inversión extranjera directa pasiva, con rendimientos atractivos que eviten el “canibalismo” con el frente especulativo de capitales de mero paso. Los grupos empresariales deberían procurar mediante esfuerzos conjuntos demandar del gobierno dos asuntos: prontitud y claridad en las políticas macroeconómicas.
En el segundo escenario, con reforma fiscal que implique una reestructuración de los grupos corporativos que en virtud de la entrada en vigor de un IVA, se debe mitigar el efecto de desfinanciamiento temporal que comportan los pagos intragrupo el deber de integrar al fisco entre el actual 13% de tarifa o el 15% propuesto. Sin embargo, este proceso debe ser resultante de una dotación adecuada de razones de negocios, obtenidas de diagnosticar el efecto de la reforma en el conjunto del grupo económico, la empresa o el profesional liberal.
Aunque el IVA tiene como destinatario al consumidor final, el efecto del crédito entre contribuyentes aumentará las presiones de flujo de caja y las necesidades de capital de trabajo, lo que aunado al anuncio de la eliminación de las exenciones —ponencia técnicamente correcta, pero no exenta de consecuencias— hará que un sistema de devoluciones o compensaciones apunte en contra del flujo de caja.
Tomemos en consideración que a la vez se motivará una fuerte tendencia a una activación económica nominal, para paliar las consecuencias de un impuesto de ganancias de capital, que es otra de las novedades ya anunciadas por Hacienda. Se esperaría que el aumento en la recaudación y la reducción de la tasa efectiva de rendimiento en el premio de los capitales migrantes, reduzca la presión del tipo de cambio, logrando por medios fiscales lo que se ha venido manifestando en el sector financiero de la economía, aliviando la demanda de recursos de parte del gobierno como voraz captador, liberando los recursos paulatinamente al sector privado.
Quien se anime a navegar en las aguas de 2011 sin un diagnóstico de su salud corporativa en todas las líneas y en particular la fiscal, no es valiente, es suicida.

Grupo Camacho
Contador público con especialidad en impuestos
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