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Aprovechar el uso de brazaletes electrónicos para evitar el colapso de las cárceles, es lo que sugiere LA REPÚBLICA


Cárceles, bomba de tiempo que puede desactivarse

Los centros penales del país están a punto de colapsar. ¿Qué pasará cuando los tribunales condenen a delincuentes y no haya celdas para que cumplan su condena?
LA REPÚBLICA sugiere aprovechar los brazaletes electrónicos, limitando su uso a quienes esperan sentencia (indiciados) pero no han sido acusados de un delito peligroso, es decir, que no representan un riesgo de crimen violento a la sociedad (como por ejemplo, asalto mediante amenaza o violencia con armas) y a aquellos condenados por delitos menores.
Partiendo, por supuesto, de que el sistema de brazaletes sea bien aplicado y controlado, podría ahorrar al país muchos millones de colones al año y evitar el hacinamiento en las cárceles con sus negativas consecuencias para recluidos y funcionarios a cargo de las mismas (incluso el peligro de revueltas).
Actualmente el 37% de los privados de libertad no tiene una cama donde dormir por lo que se acuestan por las noches en el suelo, en los baños o en los pasillos, debido a la sobrepoblación en los presidios, como lo detalla una nota de este medio hoy.
A esto hay que agregar que la inversión hecha en materia de seguridad —exitosa por cuanto ha mejorado la misma para los habitantes— no logró avanzar de la mano con un incremento de la cantidad de cárceles y de los recursos materiales y humanos necesarios para su operación.
El fortalecimiento del Poder Judicial, los tribunales de flagrancia y el aumento mismo en la criminalidad, incrementaron el número de gente que es ingresada a los centros penales, a un ritmo del 13% en promedio anual desde 2009.
Mientras tanto, si se utilizara el sistema de brazaletes, una vez colocados estos en los tobillos de la persona, emitirían una señal electrónica a un centro de mando.
Desde ahí la policía puede saber el lugar donde se encuentra el portador del dispositivo y ordenar a oficiales de la zona una detención inmediata en caso de haberse producido cualquier irregularidad o falta por parte de ese individuo (entre otros el intento de quitarse el brazalete).
Esto podría ayudar incluso en los casos de violencia doméstica —únicos que han aumentado— pues si el agresor (casi siempre un hombre) se acerca a la víctima —de la cual debe mantenerse alejado— la policía podría ponerse en marcha para detenerlo al mismo tiempo que se le avisaría a la mujer para que escape.
Sin embargo, el Congreso mantiene estancado el proyecto de los brazaletes, a pesar de que la mayoría de los legisladores concuerda en que sería conveniente. Existen algunos desacuerdos acerca de quienes serían las personas objeto de su uso, pero con trabajo eficiente podría haberse logrado acuerdo, sin duda.
El proyecto está paralizado en la Asamblea Legislativa desde 2010, aun siendo prioritaria y urgente su aprobación porque la situación en las cárceles se agrava cada día.
Solicitamos esa eficiencia a los legisladores a fin de no mantener parado algo de tanta importancia. Se han debatido en los últimos años asuntos no tan graves para toda la población en vez de atender, entre otros, necesidades prioritarias como la que hoy señalamos.
 

 

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