Leiner Vargas

Leiner Vargas

Enviar
Martes 19 Julio, 2016

Para garantizar la confianza de la ciudadanía se debería corregir cuanto antes la legislación del MOPT y de ARESEP, para readecuar el esquema regulatorio, reduciendo o eliminando las fallas regulatorias mencionadas.


Reflexiones

Captura regulatoria

La captura regulatoria se define como la influencia de las empresas dominantes de un sector sobre las agencias gubernamentales a cuyo control regulatorio, de rectoría y legal, están sometidas. Su extensión puede variar desde el tráfico de influencias y el uso de información privilegiada, hasta prevaricación a favor de los intereses del actor dominante. En casos extremos el regulador o rector del Estado se convierte en defensor de los intereses de la empresa dominante, creando barreras de entrada para las empresas competidoras, concediendo privilegios legales, monopolios e influyendo en el proceso parlamentario de forma favorable para su patrón. A menudo se evidencia una relación estrecha entre los altos cargos del organismo regulador y su empresa protegida, ya sea por vínculos familiares, antecedentes profesionales o personales.
El premio Nobel de Economía 2014, Jean Tirole, galardonado por sus trabajos teóricos en el tema, enfatiza la necesidad de mantener una adecuada separación entre la toma de decisiones regulatorias y los actores del mercado, llámense empresas, bancos, aseguradoras. Tres son las fuentes de la posible captura regulatoria. La primera, la presencia de fallas de información serias, que generen amplia asimetría entre la información que puede tener el regulador, ya sea en costos o en demandas, respecto de la que maneja el regulado. Un segundo tema son las competencias del regulador, cuando el regulador no tiene competencias completas sobre la asignación de recursos del mercado, llámense concesiones o definiciones de calidad y precio del servicio, la posibilidad de mediar en un mundo imperfecto e incompleto es mucho menor para el regulador. La tercera, la independencia y el control ciudadano, que se ejerce sobre el regulador o las autoridades del ente rector. Este control no solo se ejerce en audiencias públicas, sino que ante todo, juegan un amplio papel la prensa y el manejo de la información regulatoria de carácter público.
El sector de transporte público de Costa Rica tiene dos fallas muy claras que involucran una posible captura regulatoria, la primera es una asignación incompleta de funciones regulatorias en la ARESEP, lo segundo, una fuente sustantiva de información incompleta y asimétrica en la demanda del servicio y la supervisión de la calidad del mismo. Así las cosas, a corto plazo, lo único que queda es la presión mediática para mantener una adecuada independencia del regulador y del rector y fortalecer el control ciudadano. Para garantizar la confianza de la ciudadanía se debería corregir cuanto antes la legislación del MOPT y de ARESEP, para readecuar el esquema regulatorio, reduciendo o eliminando las fallas regulatorias mencionadas. Hasta tanto no se alcancen dichos cambios la captura regulatoria es la crónica de una muerte anunciada.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com