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Dos de los tres entes del Estado están creciendo menos que la economía
Capitalización al rescate de la banca

• Inyección de $118 millones permitiría expansión del crédito

Wilmer Murillo
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Al menos dos de los tres bancos del Estado están achicándose, debido a que su crecimiento ha sido menor que el de la economía costarricense.
Aunque los bancos del Estado no tienen problemas de liquidez ni de solidez para expandirse, para crecer más que el Producto Interno Bruto (PIB) y colocar más crédito, requerían una inyección de capital de su accionista principal: el Gobierno.
El Banco de Costa Rica creció en 2007 en términos reales un 5,5% y planea hacerlo de una manera similar este año, dijo Leonardo Acuña, subgerente financiero.
Bancrédito, por su parte, crecería este año un 4%, mientras que el Nacional lo haría en 9,2%, ligeramente arriba del PIB.
Los tres bancos, como metidos en una camisa de fuerza, habían llegado al extremo de no poder prestar más, aunque capten más.
“De hacerlo iban a comprometer sus indicadores de suficiencia patrimonial”, dijo Luis Javier Delgado, analista del Grupo Financiero Acobo.
La suficiencia es un indicador que señala la parte del patrimonio que una entidad bancaria debe utilizar para responder por pérdidas inesperadas en sus operaciones. El límite mínimo para la suficiencia patrimonial en Costa Rica corresponde actualmente a un 10%.
Ahora bien, la suficiencia de los bancos es alta. No obstante, para poder expandir sus actividades crediticias y generar activos en forma de crédito, requieren montos de patrimonio adicionales, explicó Guillermo Zúñiga, ministro de Hacienda.
Capitalizarlos disminuyendo la suficiencia no sería sano. Pero, tal como se ha propuesto, capitalizándolos con $118 millones y robusteciendo su situación patrimonial al expandir el crédito, sí representaría un escenario sano, de acuerdo con el Ministro.
La semana próxima el Gobierno central enviará al Congreso un presupuesto extraordinario que permitirá la capitalización de al menos diez veces más del monto indicado.
Entretanto, se publicó en La Gaceta el reglamento de los créditos para enfrentar problemas temporales de liquidez por un monto no mayor al 20% de los depósitos a la vista y el 10% de los depósitos a plazo.
Estos son elementos que usan los bancos para “fondearse”, pero dentro de una emergencia de liquidez el límite para garantizar créditos es del 30% de los depósitos a la vista.
Este tipo de facilidades, sin embargo, son de emergencia y no son baratas, pues equivalen a la tasa activa más alta, más tres puntos porcentuales.
Al inyectarles dinero a los bancos se aumenta su capacidad crediticia y permite mitigar los riesgos de aumentar el desempleo en el país, señaló Zúñiga.
Dado el superávit financiero de $215 millones, se halló espacio para la capitalización sin “comerse” el superávit financiero.
Las opciones para la banca de prestar más se dan en tres instancias. La primera a través de una capitalización para que pueda aumentar el crédito sin afectar sus cuentas patrimoniales. La segunda, a través del redescuento teniendo como garantías créditos precalificados triple A, y bonos del Gobierno y el Banco Central.
La tercera tiene que ver con la creación de facilidades crediticias mediante una inyección de $500 millones que esperaría el Gobierno recibir como crédito por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Esta acción que requiere la aprobación de la Asamblea Legislativa, se está conversando todavía con el BID y proseguirá la semana entrante con una misión del organismo internacional que llegará a Costa Rica, el cual es el primer país miembro del BID que se acogería a estas facilidades.
El aumento del patrimonio permite a los bancos apalancar su capital, que además tienen inversiones, bonos y otros activos.
“Esperaría que los bancos canalicen los recursos al sector productivo con cierta
moderación; lo importante es que podrán seguir dando ese crédito sin efectos negativos en su cuenta patrimonial”, explicó Francisco de Paula Gutiérrez.
Para el sector empresarial, la decisión adoptada por el Gobierno de capitalizar los bancos públicos es una iniciativa de largo plazo, pero da un respiro a las empresas para que vuelvan a contar con líneas de crédito para continuar generando empleo y riqueza, dijo Manuel Rodríguez, presidente de la Unión de Cámaras.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Hacienda espera seguir capitalizando al Banco Central por los montos necesarios para neutralizar la parte inflacionaria de las pérdidas del ente emisor, con un saldo de la deuda externa a setiembre pasado de ¢38.500 millones.

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