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Capital tóxica


Los estudios científicos de la Universidad Nacional sobre la calidad del aire que respiran las personas en la ciudad de San José resultan cada año más alarmantes. El cuarto informe, presentado ayer y que hoy da a conocer LA REPUBLICA, lo demuestra.
Cinco puntos de la capital superan los niveles de dióxido de nitrógeno permitidos por la Organización Mundial de la Salud. Entre los sitios más afectados destacan la avenida segunda y el Paseo Colón, donde —paradójicamente— se ubican los hospitales San Juan de Dios y Nacional de Niños y poseen la mayor cantidad de transeúntes del país.
Los investigadores señalan los graves daños que provocan las altas concentraciones de dióxido de nitrógeno y advierten sobre el aumento de elementos como polvo, cemento, cenizas y hollín que agravan el asma y dañan el tejido pulmonar.
Aunque el informe no lo detalla, los causantes de contaminación parecen seguir siendo los mismos, ahora multiplicados: una flota vehicular que —según el informe del Estado de la Nación— en seis años prácticamente se duplicó hasta llegar en 2006 a 1,1 millones de automóviles, una red de transporte público compuesta por vergonzosas unidades contaminantes y sin control y un desorganizado crecimiento urbano carente también de controles y de beneficios que promuevan la conciencia ambiental o la cultura de ahorro en el tránsito capitalino.
La brecha entre espacios verdes y contaminados aumenta drásticamente, según lo confirman las estadísticas. La Gran Area Metropolitana alberga al 70% de la población del país pero los 11 distritos del cantón Central de San José poseen únicamente un 6% de áreas verdes y recreativas.
Las medidas aplicadas hasta ahora son paliativas e insuficientes, según los nuevos datos. Parecen concentrarse en objetivos más estéticos que funcionales.
Para muestra, los bulevares peatonales que buscan repoblar la ciudad, pero contribuyen al colapso del tránsito; o la restricción —según placa y horario— del ingreso vehicular al casco céntrico, una medida que prácticamente es cosa del pasado.
El reto de oxigenar la capital es de todos; el sector empresarial está también llamado a colaborar a través de sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa.
Un esfuerzo loable es el programa de reciclaje y reforestación “Sembramos vida por tu papel” de Kimberly Clark, que con la colaboración de Wal-Mart y la Municipalidad de San José pretende desarrollar un bosque urbano de 50 mil especies nativas, en el plazo de unos diez años. Se debe, además, conservar intacto o incrementar el pulmón de la Sabana.
Esperemos que, para entonces, no sea muy tarde.
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