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En 25 años, la falta de planificación de la GAM consumiría la producción anual de Costa Rica
Desorden urbano pasa costosa factura

• Comercio es uno de los sectores más afectados por inadecuado ordenamiento urbano

• Una ciudad más limpia, agradable, transitable y segura relanzaría la economía nacional

Eduardo Baldares
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El desorden cuesta caro. Quienes creen que la falta de inversión en planificación urbano-territorial no le pasa una costosa factura al país, simplemente desconocen el monto de esta inacción.
Para 2030, si Costa Rica no invierte en solucionar el caos urbano, habrá perdido al menos unos $20 mil millones, monto equivalente a la producción total de un año.
A esa conclusión llegó el proyecto Planificación Regional y Urbana de la Gran Area Metropolitana (Prugam), tras evaluar la tendencia regresiva que mostró la economía del país en 2005, cuando se incurrió en más gastos de la cuenta precisamente por no contar con la estructura adecuada.
La “des-economía” fue de casi $840 millones ese año, desglosados en diferentes rubros en los que “se tiró la plata a la basura”, según calificó Tomás Martínez, coordinador del Plan Regional.
Solo en accidentalidad por falta de optimización de la red vial se gastaron $59 millones, producto de costos que acarrearon aspectos tales como los fallecimientos, la atención de heridos, los daños materiales y las incapacidades.
Los congestionamientos d
e tránsito generaron no solo inversión de tiempo adicional, sino un consumo de combustible mayor, factores por los cuales según Prugam se habrían gastado unos $277 millones.
La contaminación del aire, así como la producida por los desechos sólidos provocaron el despilfarro de $221 millones más, mientras que en gastos que fueron consecuencia de la inseguridad se habrían invertido otros $283 millones.
Todos los aspectos anteriores sumaron los $840 millones de erogación, cifra en la que se basa la proyección de Prugam de al menos $20 mil millones desperdiciados desde el año de estudio hasta 2030, lo que es casi igual al PIB nacional de 2005.
“A veces la planificación urbana no es prioridad política, porque tiene un alcance de mediano y largo plazos, pero cuando las estadísticas demuestran concretamente cuánto se está perdiendo por falta de previsión, se hace evidente la necesidad de actuar cuanto antes”, señaló Martínez.
Tras cuatro años de estudio, el proyecto diagnosticó importantes rezagos ambientales, urbanísticos, territoriales, viales y socioeconómicos, pero también ofreció soluciones.
Estas tendrían que complementarse con medidas socioeconómicas tendientes a reducir la brecha social, puesto que “nada hacemo
s con una ciudad muy linda, si no podemos salir a las calles por temor a que nos asalten”, reconoció Fernando Zumbado, ministro de Vivienda.
Zumbado adelantó que muestra de la voluntad de la actual administración por darles seguimiento a las propuestas de Prugam es que próximamente se van a levantar “cuatro proyectos inmobiliarios urbanos, en desarrollo vertical de tres o cuatro pisos, para clase media y con todos estos criterios de sostenibilidad; estarían ubicados en Hatillo, San Cayetano, Coronado y Tibás”.
Eduardo Brenes, director de Prugam, reconoció que llevar a cabo las propuestas no será fácil, pues se requerirá voluntad política y una gran inversión pública y privada.
“El plan está prácticamente listo. Ahora lo que se viene es determinar las prioridades de inversión, definir las estrategias de financiamiento, desarrollar la cultura ciudadana y encontrar los mecanismos idóneos de gestión pública y privada que permitan poner en marcha las acciones sugeridas, de manera que dé inicio un proceso sostenido en el tiempo. El resultado esperado es un crecimiento urbano más comedido, mediante el cual se supere la problemática que enfrentamos todos los días”.
Brenes concluyó que una GAM más limpia, agradable, transitable y segura, repercutiría en la economía nacional favorablemente.




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