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Candidatos brasileños cortejan a Marina Silva antes de desempate

Redacción La República [email protected] | Miércoles 06 octubre, 2010



Candidatos brasileños cortejan a Marina Silva antes de desempate

Al encaminarse la elección presidencial de Brasil a una segunda ronda, los candidatos restantes, Dilma Rousseff y José Serra, cortejan a la aspirante que llegó en tercer lugar, Marina Silva, en busca de su apoyo después que la primera ronda de votación, llevada a cabo el 3 de octubre, no produjo un ganador.
Silva, que obtuvo un 19,3% de los votos y ya no forma parte de la contienda, dijo haber recibido llamadas telefónicas de ambos candidatos en que la felicitaban por los 19,6 millones de sufragios ganados. De 52 años, la ex trabajadora de plantaciones de caucho en la Amazonia y ex ministra del Medio Ambiente dijo que es posible que espere hasta 15 días para anunciar si apoyará a uno de los candidatos.
“Ahora todo empieza una vez más”, dijo Silva a los periodistas ayer en Sao Paulo. “Es una segunda oportunidad para todos nosotros”.
Rousseff, que ganó un 46,9% en la primera ronda, y Serra, que obtuvo un 32,9%, compiten por los seguidores de Silva, entre ellos, ambientalistas, jóvenes profesionales con educación universitaria y un grupo de cristianos evangélicos que abandonaron a Rousseff porque ella favorece legalizar el aborto.
Los partidarios de Silva tienen en promedio ingresos más altos y son más instruidos, y es más probable que se pasen al bando de Serra que al de Rousseff debido a que la prensa ha vinculado a ciertos allegados de esta con supuestos episodios de venta de influencias, dijo Christopher Garman, director de asuntos latinoamericanos en Eurasia Group. Aun así, dijo que Rousseff tiene el 80% de probabilidades de ganar.
“Dilma está tan cerca de ganar que no necesita muchos de los votos de Marina”, dijo Garman en una entrevista telefónica.
Silva dijo ayer que todavía está pensando en quién apoyar después de haber hablado con Rousseff y Serra, quienes se enfrentarán en una votación el 31 de octubre.
“Lo discutiremos de manera respetuosa y sin nada de presiones”, dijo Rousseff a los periodistas en Brasilia el lunes.
Serra posiblemente trate de reducir la ventaja de Rousseff arreciando los ataques sobre supuestos nexos a la corrupción, prometiendo prestaciones a los pobres y cortejando a los votantes religiosos, dijeron varios analistas.
El apoyo a Rousseff en las encuestas disminuyó tras difundir los medios informes sobre la supuesta venta de influencias por familiares de Erenice Guerra, su sucesora en el gabinete de Lula. Guerra, quien niega haber cometido fechoría alguna, dimitió de su puesto para defenderse de las acusaciones de que sus hijos ayudaron a negociar contratos en nombre de compañías que tienen negocios con el Gobierno.

Brasilia