Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 10 Noviembre, 2017

Sinceramente

Candidatos prometen lo que quieren oír los electores aunque sea irrealizable

Se ha iniciado la campaña electoral y hemos hecho sugerencias a los diferentes candidatos sobre temas valiosos de abordar y de discutir. Cruzarse improperios y hacer alarde de cruda difamación no conduce a construir un país sino a degradar la cultura política de los costarricenses.

Ya algunos candidatos han ofrecido algunas de sus versiones y definido unas pocas metas siendo estas casi imposibles de cumplir. Seamos realistas, seamos serios, hagamos planteamientos que sean alcanzables y devuelvan a los electores confianza en los mecanismos de la democracia y en la legítima dirigencia democrática de Costa Rica.

Hemos señalado la necesidad de crear más empleos. Costa Rica está sedienta de más y más empleos para los jóvenes y para las personas maduras que han perdido sus trabajos. La generación de empleo está ligada a la educación técnica y profesional adecuada, pertinente y que los mercados demandan. La generación de empleo está ligada al crecimiento de la economía y esta a su vez a la competitividad del país respecto de sus competidores internacionales.

El país desea escuchar verdades aunque sean duras. Costa Rica desea soluciones realistas aunque no sean tan halagadoras como todos querríamos.

Hay que calificar a la mano de obra menos preparada y con menos destrezas para lograr que ellos puedan insertarse en el mercado en puestos bien remunerados, seguros y estables. El país debe transformarse en un sitio de convergencia de las empresas que buscan el mejor clima de negocios y las menores distorsiones a sus costos de producción por parte del Estado. Todos estos elementos son y están entrelazados y son mutuamente condicionantes.

Reducir la pobreza comienza no por dar de comer y alquilar casas para los pobres con los impuestos, comienza por proveer trabajo e ingreso bueno, seguro y estable a las personas jóvenes y a las personas maduras que no tienen trabajo remunerado desde hace ya su rato.

Trabajo e ingreso se logran con reentrenamiento de las fuerzas laborales que no tienen el pertinente, ni las destrezas adecuadas y haciendo también crecer la economía. Quienes ven a los ricos, a los profesionales independientes y a los empresarios como enemigos de los pobres están en un error.

No se crece la inversión interna y externa creando un clima adverso a quienes son los generadores de la solución al desempleo, a la falta de ingresos, a la estabilidad y a la buena remuneración. Esto es una tarea de equipo, nunca una continuada lucha fomentada para crear más divisiones y mantener desempleo y miseria como forma de cultivar grupos electorales afectos.

Hay que reducir la pobreza y eso es un proceso lento y trabajoso. Tenemos que poner todo nuestro empeño en dar soluciones permanentes a esta reducción. El asistencialismo es un puente cuando la solución de más empleo y mejor salario está estructurada. De lo contrario al acabarse los programas asistenciales se desploma de nuevo el índice y se agrandan una vez más las brechas sociales y de ingresos.

Hay que atacar el problema fiscal reduciendo el gasto. Hay que equilibrar las finanzas del sector público echando mano de una reforma estructural de muchas instituciones, fusionando algunas, transformando otras y cerrando programas e instituciones que ya cumplieron su ciclo de vida. No debemos empeñarnos en mantener organizaciones cuyos objetivos se cumplieron y cuya etapa en su ciclo de vida pasó. No es reduciendo los recursos asignados a inversión como se va a solucionar el problema fiscal ni la ruta para desarrollar a Costa Rica.

El país tiene una tarea magna por delante. En cuatro años de tarea muy intensa se podrá hacer mucho, no todo, pero no se puede perder el tiempo, ni ofrecer al costarricense lo que no es posible de lograr. Promesas falsas engañarán a muchos pero luego estos se sentirán profundamente descontentos y frustrados con quienes eligieron por las falsedades y promesas vacías, con los partidos y claro con la institucionalidad. No destruyamos la confianza en la democracia. Construyamos cada día más certeza en que el sistema sin ser el mejor es la mejor opción. La patria siempre es primero.

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