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Jueves 4 Diciembre, 2014

“El Lago de Nicaragua podría perder para siempre su capacidad de abastecimiento en agua potable para todo el país”


¿Canal en Nicaragua?

Desde hace meses se viene escuchando que los Gobiernos de Nicaragua y China van a iniciar la construcción de un canal interoceánico en aquel país, con el propósito de que compita con el Canal de Panamá, razón por la cual desde hace como tres años, el Gobierno de Daniel Ortega comisiona a Edén Pastora para que drague partes del río San Juan, fronterizo entre nuestros países, con el mayor de los irrespetos y provocaciones que en forma recurrente se han apreciado en este periodo, ya que la técnica profesional en la forma de efectuar dicho dragado, y los atropellos a la soberanía nacional los han obviado, sin mayor preocupación, confiados en que no somos un país con ejército. Que la verdad, no nos interesa tener.
En lo particular siempre me han llamado la atención las derivaciones ecológicas de un proyecto de esta naturaleza, por las siguientes razones:
1. Como se tiene claro, el concepto de nivel de mar es relativo, ya que es bien sabido que el nivel en las costas del mar Caribe es mayor al observado en el océano Pacífico, razón por la cual en el Canal de Panamá han tenido que hacer la megaconstrucción de las exclusas.


2. Esto provocará que cuando se construya el canal, necesariamente dará como efecto una afectación en la salinidad de las aguas del Lago de Nicaragua, lo cual, a mi criterio, afectará no solo la vida conocida de este lago. Estas aguas afectarán a esa importante zona agrícola y pecuaria, no solo en el país vecino sino también en el nuestro como consecuencia de que, de este lago, se vierten también sus aguas a este país.
Estos hechos podrían afectar profundamente la forma de vida de ambos países, gracias al aumento de la salinidad de las aguas del lago.
Al respecto, en forma reciente recibí un correo electrónico en donde se indica, con fecha 28 de noviembre que el Informe Oppenheimer trata de este canal interoceánico y hace notar el manejo que a lo interno del Gobierno nicaragüense se le viene dando a este proyecto y de las críticas que vienen haciendo especialistas en ambiente nicaragüenses, en donde, entre otras cosas, indican que “significa la contaminación y pérdida de toda la vida acuática del lago, que es el mayor lago tropical de América Latina”. “También significa que el Lago de Nicaragua podría perder para siempre su capacidad de abastecimiento en agua potable para todo el país, incluyendo la capital”.
Me pregunto, bajo estas observaciones, ¿valdrá la pena hacer un proyecto de esta naturaleza? ¿Qué ganará Nicaragua al establecer este proyecto, dado que estaría dando una concesión por 50 años, extendibles por otros 50 años? ¡Lo cual compense no solo a su país, sino al nuestro también!
En lo particular, con el aprecio que le tengo a mis hermanos nicaragüenses, el que realicen proyectos exitosos, que le permitan a su población dejar de inmigrar para reunificar a su pueblo me parece que sería lo más beneficioso que se podría dar, pero con un proyecto que más bien podría ahondar las dificultades que afronta el pueblo ¡me parece que no tiene mayor sentido práctico!
Creo que nuestro gobierno deberá solicitar estudios a especialistas, en donde se enuncien los riesgos potenciales para nuestro país, y se analicen las medidas que mitigarían estos efectos y sus costos, tal y como lo establece el Tratado Cañas – Jerez. ¡Mañana puede ser muy tarde!

Randall Castro Vargas

Economista