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Canal de desarrollo

El inicio de obras para la ampliación del Canal de Panamá esta semana, no puede más que llenar de orgullo y esperanza a un pueblo que en la última década y media ha visto a su país crecer en forma importante y borrar con ello las heridas del pasado.
Como vecinos inmediatos, Costa Rica es un país que guarda muchas similitudes socioeconómicas y culturales con los canaleros, desde épocas de la colonia, e incluso más atrás.
En la búsqueda del desarrollo, Costa Rica comenzó el camino más temprano, cuando desde 1949 decidió eliminar el ejército e iniciar un proceso de reformas tendientes a mejorar la calidad de vida de los nacionales.
Hoy, esa historia nos ha permitido tener un índice de desarrollo humano elevado de 0,841 puntos y un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita nominal de $5 mil, cifras relativamente buenas, aunque aún insuficientes.
Pero por su lado, Panamá también lo ha hecho y muy bien, en menos tiempo.
Durante las décadas de 1970 y 1980 la capital panameña comenzó a convertirse en uno de los centros financieros más importantes de Latinoamérica y, por qué no, del mundo, al punto que hoy es considerada una potencia en sectores como el de seguros.
En cuestión de unos pocos años, tras la caída de Noriega en 1989, el posterior retiro de la intervención norteamericana y la eliminación del ejército en 1992, los indicadores sociodemográficos se han catapultado hasta dejarlos hoy en día con un Indice de Desarrollo Humano de 0,809, tan solo un poco debajo de Costa Rica, y un PIB per cápita nominal ya más alto que el nacional, de $5.200.
Algunos economistas y analistas internacionales han pronosticado que Panamá tiene todo lo necesario para convertirse en la primera nación desarrollada de Latinoamérica, antes que Chile y Costa Rica inclusive.
El modelo de trabajo y la ventaja que representa el Canal no hacen ver esta idea muy alejada de la realidad.
Los trabajos comienzan apenas esta semana, pero el proyecto es con una visión clara de futuro. Se calcula una inversión superior a los $5 mil millones hasta 2014, que permita el traslado final de unos 600 millones de toneladas de carga al año por esa vía. Eso se llama pensar en grande.
Panamá emuló a Costa Rica con buenos ejemplos como el del ejército. Bueno sería que nuestros gobernantes imiten lo bueno de esa nación, y se tomen las decisiones de efectuar las grandes obras que este país requiere para salir del subdesarrollo.

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