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Estadísticamente está comprobado que el consumo crece con mayor dinamismo en vísperas de las elecciones presidenciales
Campaña electoral levanta ánimo del comercio
Empresarios esperan que este año se repita ese efecto, aunque consideran que será insuficiente para equiparar las ventas experimentadas dos años atrás

El bombardeo en publicidad y la inversión de millones de colones para movilizar votantes tienen un efecto secundario positivo en la confianza del consumidor. Tradicionalmente estas épocas vienen acompañadas por una mejor actitud de compra por parte de los costarricenses.
Ese efecto se comprueba en la Encuesta de Confianza del Consumidor -realizada por la Escuela de Estadística de la UCR- que respalda que previamente a las elecciones, la actitud del costarricense frente a la compra mejora.
La entrega del aguinaldo, la disponibilidad de vacaciones y en algunos casos el aguinaldo escolar, son complementados por la política que ayuda a calentar el ambiente en las tiendas.
“La época que se avecina tiene características muy populares, y sí es de esperar que veamos cambios por esos motivos”, reflexionó Johnny Madrigal, coordinador del índice del consumidor.
La deuda política que pueden gastar los partidos es significativa y la utilizan en tan solo tres meses. Los recursos van a múltiples actividades y generan optimismo.
Ese dinero en la calle da la sensación de bonanza, lo que empuja a la gente al comercio. Este efecto es cíclico y bien conocido por los comerciantes, que esperan en estas fechas a las familias en búsqueda de uniformes y útiles escolares a menor precio, así como los regalos navid
eños, dijo Juan Carlos Crespo, gerente de Tiendas La Gloria. Además, es frecuente que el gobierno de turno genere un ciclo económico en el cual se gastará más durante los últimos seis meses, para beneficiar al candidato oficialista.
“La sensación de poder elegir como efecto psicológico, genera un sentimiento que empodera a los consumidores. Eso hace a las personas sentirse libres y con bienestar, lo cual se traduce en una mejora en las condiciones de expectativa económica”, analizó Leiner Vargas, director del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible.
Las promesas de campaña y el dinero en el bolsillo motivan a las personas a esperar una mejor situación en el futuro, y por eso se arriesgan a realizar gastos importantes,
explicó Edgar Gutiérrez, director de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica.
“Sí se percibe una baja confianza en la situación actual pero se vislumbra un futuro mejor, podría decirse que estamos en la presencia de una situación de optimismo; es decir, un futuro promisorio, podría definir una percepción de apogeo o de clímax”, consideró Gutiérrez.
En la empresa privada reconocen que este fenómeno existe, y que mueve a las personas a salir más a centros comerciales y comprar, reconoció Julio Barquero, gerente de tiendas Yamuni.
A su criterio, el efecto que produce la campaña es el de generar esperanza y una renovación en la actitud del consumidor frente a inversiones postergadas.
Habrá que esperar a final de mes, cuando se publique la nueva medición de confianza del consumidor, para determinar cuánto incidirán estas circunstancias en el ánimo de compra de las personas.

Daniel Chacón
[email protected]
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