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Campaña de Obama revoluciona política electoral

• Omnipresencia en Internet creó sinergia entre reclutamiento de voluntarios y recaudación

Eugenia Soto y EFE
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Uniendo Internet, el arma más nueva de la política; al poder de la palabra, la pieza más antigua en el arsenal electoral; Barack Obama, senador demócrata, logró hacerse con la presidencia estadounidense.
A la estrategia de volverse prácticamente omnipresente en la web —pues no hay red social desde Facebook hasta MySpace que se escape a la campaña del senador— se unió la construcción de un ejército de activistas altamente motivados.
Estos elementos fueron entretejiéndose para crear sinergias que alimentaron la recaudación de donaciones de Obama hasta empequeñecer los fondos de su rival demócrata John McCain.
Obama llegó a reunir más $600 millones en donaciones de muchos pequeños contribuyentes.
David Plouffe, jefe de Campaña de Obama, y David Axelrod, consultor político y jefe de Estrategia del bando demócrata, son señalados como los principales responsables del éxito de la estrategia electoral del presidente electo.
“Estoy agradecido a todos vosotros. Y a mi director de campaña, David Plouffe, el héroe no reconocido de esta campaña, quien construyó la mejor campaña política, creo, en la historia de los Estados Unidos de América,” dijo Obama en el discurso que pronunció la noche del martes en el Parque Grant de Chicago ante miles de seguidores. “A mi estratega en jefe, David Axelrod, quien ha sido un socio mío a cada paso del camino.”
“Fue la campaña más eficaz de movilización de votantes de la historia política estadounidense”, dijo a EFE Adam Seagal, director del Proyecto de Votantes Hispanos de la Universidad Johns Hopkins.
Seagal explicó que el hábil uso de Internet para llegar a los votantes fue clave en esa estrategia.
Además, su superioridad financiera —recaudó más de $600 millones durante la campaña, más del doble que su rival republicano John McCain— le permitió lanzar una implacable ofensiva publicitaria.
Esa acometida, destacó Seagal, le ayudó a hacerse con el voto latino en estados claves para su victoria, como Colorado, Nuevo México y Florida.
Temo Figueroa, director del equipo hispano de Obama, explicó que en los últimos días en estados como Florida era prácticamente imposible que pasaran más de 15 minutos sin que los telespectadores y radioyentes latinos escucharan el mensaje: “Soy Barack Obama y apruebo este mensaje”.
El entusiasmo generado por su lema central de cambio y esperanza (“Sí se puede”) hizo el resto, al calar en un país harto de la presidencia de George W. Bush, quien deja al país sumido en la peor crisis económica en 80 años y enfrascado en dos guerras.
El grito de “Fired Up, Ready to Go” (algo así como “muy entusiasmados y listos para el ataque”), entonado por los asistentes a un mitin al comienzo del proceso de elecciones primarias, se convirtió casi en un himno y en motor de su campaña.
La responsable de poner en marcha el eslogan fue Edith Childs, una seguidora de Obama de Carolina del Sur, quien a principios de año rugió en un acto electoral “Fired Up” (Muy entusiasmados), a lo que el resto de la multitud respondió de forma espontánea: “Ready to Go” (Listos para el ataque).
Obama sacó a colación una y otra vez ese momento durante su larga batalla por la Casa Blanca para explicar cómo una sola voz puede cambiar todo un auditorio y por extensión el mundo.
Aparte de recordar los hitos de una campaña histórica, los expertos incidieron también en el enorme simbolismo de la elección del primer presidente negro en la historia del país.
“Es realmente épico el que un afroamericano que nació cuando muchos estados todavía prohibían los matrimonios interraciales se haya convertido en presidente de Estados Unidos”, dijo Fred Greenstein, profesor emérito de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey).
Para Conrad Fink, ex vicepresidente de la agencia de noticias Associated Press (AP) y profesor de periodismo de la Universidad de Georgia, la elección de Obama pone de manifiesto “lo hermoso de la democracia estadounidense”.
“Demuestra que cualquiera, independientemente de sus orígenes y el color de su piel, puede llegar a lo más alto”, señaló Fink.
Erwin Hargrove, profesor emérito de la Universidad Vanderbilt (Tennessee) cree, por su parte, que la victoria de Obama “ayudará a restaurar el dañado prestigio moral estadounidense en el mundo”.
El triunfo de Obama supone, por lo demás, la ruptura de Estados Unidos con los republicanos y la inauguración de una nueva era política.
“Su éxito marca el fin de una etapa de dominio republicano y podría suponer el inicio de un largo periodo de mayoría demócrata”, pronosticó Hargrove.
Obama deberá ponerse a trabajar desde hoy mismo en los detalles de la transición tras la cual heredará las que Greenstein define como “tareas monumentales”.
El nuevo inquilino de la Casa Blanca tendrá 77 días hasta la ceremonia inaugural del 20 de enero para reemplazar a miles de funcionarios y definir las pautas que marcarán un nuevo rumbo para el país.


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