Enviar
Viernes 7 Noviembre, 2008

Cambio de actitud


Este siglo se convirtió en un desafío ambiental impostergable para el sector energético. Este año se tendrán que tomar decisiones que irán marcando desempeños y resultados que el país necesita en materia energética para enfrentar los retos del mañana.
Los vehículos de motor son la causa directa de más del 20% de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, favoreciendo el efecto invernadero, la contaminación y contribuyendo al cambio climático del planeta.
Aparte del dióxido de carbono, los vehículos emiten gases y partículas tóxicas en suficiente cantidad para crear una atmósfera perjudicial para la salud, incrementando la incidencia de enfermedades respiratorias y cáncer.
En nuestras ciudades, el automóvil privado se ha hecho omnipresente, y es utilizado a diario por un 40% de la población, ocupando más del 80% del espacio de nuestras calles, y lejos de cumplir la utilidad práctica para lo que fueron diseñados, los vehículos colapsan las vías urbanas y contaminan la atmósfera.
Se intenta conseguir una movilidad eficaz de transporte público colectivo, con un desplazamiento peatonal en un ambiente saludable, de manera que se recuperen los espacios urbanos brindando mayor protección social.
Sin embargo, el alza en el crudo supone que la humanidad está entrando en crisis por la inminente reducción de la extracción de petróleo, amenazando el crecimiento global y estimulando el interés en alternativas energéticas.
No obstante, nuestro futuro energético está en la gama de tecnologías amigables con el ambiente que se está implementando tanto en países desarrollados como en desarrollo.
La solución verdadera ante la inminente crisis energética que se aproxima es un cambio de mentalidad, un proceso de sensibilización y concienciación colectiva hacia una nueva cultura del uso de la energía, basada en el ahorro y la eficiencia en términos absolutos.

Luis Fernando Allen Forbes