Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 5 Agosto, 2011


Cambiemos de rumbo

El mundo entero ha estado pendiente de los debates en el Capitolio sobre cómo enfrentar la quiebra de la economía de su país; cosa que ha hecho en el último minuto tan solo a corto plazo y a un precio infame. Obama y la mayoría de su partido han cedido al chantaje de la extrema derecha.
La verdad es que el Tío Sam está en quiebra; ha vivido durante esta última postguerra sobregirado inflando su moneda al imponerla como moneda mundial para efectos de intercambios comerciales. Con ello, los Estados Unidos lograron someter la economía mundial a sus intereses particulares. Lo que en la década de los 50 se decía de la General Motors, ellos lo extendieron al mundo entero sosteniendo que “lo que es bueno para USA, es bueno para el mundo”.
Lo grave fue que hasta su mayor enemigo, la URSS, cayó en la trampa al ponerse a competir en ese campo con el mundo ”capitalista”. Por eso se derrumbó. Hoy lo hace el mundo occidental.
La crisis no es solo de la economía yanqui, sino de Europa y ya alcanza a Israel. Las grandes masas de esos países están en las calles porque no tienen empleos y “sus” gobiernos amenazan con dejarlos sin seguridad social y sin esperanza alguna para el futuro.
La hecatombe de la economía yanqui tiene repercusiones planetarias, hasta tal punto que incluso los países que no se consideran capitalistas como China, tiemblan ante el derrumbe del dólar porque allí está su mayor socio comercial y allí están sus reservas en gran medida.
La pérdida del poder adquisitivo de los consumidores americanos, nos afecta directamente. Un país como Costa Rica, que ha puesto muchas de sus esperanzas de crecimiento económico y bienestar de la población en las exportaciones, debe pensar seriamente si no ha llegado la hora de enderezar su rumbo.
Con ello quiero decir que, sin abandonar lo hecho, debe con igual énfasis dar prioridad al impulso de la producción nacional y al mercado interno.
Para enfrentar esta crisis, provocada por los dogmas neoliberales del Consenso de Washington, el Gobierno debe pensar que su principal deber ético y patriótico es que la población tenga comida, trabajo, seguridad social y ciudadana.
Bien hizo la Presidenta, entre rezos y súplicas a la Negrita, en insistir en que los grupos adinerados son los llamados a pagar más impuestos y no los sectores medios y populares.
Laura debe ser más enérgica y más consecuente en este llamado (por ejemplo, cobrando rigurosamente los impuesto de las casas de lujo y a todos los que tienen deudas con la CCSS).
La mirada del gobierno debe dirigirse menos al Norte y más al Sur. El bloque de países de América del Sur está dando muestras de mayor solidez y son nuestros vecinos geográficos y hermanos en historia y cultura.
Es hora de cambiar de rumbo.

Arnoldo Mora