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Paquete de medidas pretende rescatar a millones de familias del abismo financiero
Cámara Baja aprueba plan de estímulo económico

Proyecto prevé incentivos fiscales para empresas que inviertan en compra de equipos y amplía los programas de vivienda

Washington
EFE

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer el plan de estímulo económico de unos $146 mil millones, que cuenta con la venia del presidente George W. Bush, para ayudar a la clase media y el empresariado del país.
Con 385 votos a favor y 35 en contra, los legisladores aprobaron el plan tras un breve debate en el que no hubo grandes discordias.
Minutos después de la votación, Henry Paulson, secretario del Tesoro de Estados Unidos, que representó a la Casa B
lanca en las negociaciones con la Cámara Baja, dijo que el plan “le inyectará dinero a la economía” y contribuirá a la creación de más de medio millón de empleos antes de fin de año.
Sin embargo, el plan de auxilio, que pretende rescatar a millones de familias del abismo financiero, afronta trabas para lograr el visto bueno del Senado, donde los legisladores exigen más ayudas para los desempleados y los ancianos.
En pleno año electoral, tanto los líderes del Congreso como Bush han encontrado por fin una medida de consenso en la que, ante la incertidumbre económica, las disputas son de carácter cosmético.
El Gobierno de Bush “elogia la acción rápida, decisiva y bipartidista de la Cámara de Representantes para mejorar el pronóstico económico de la nación a corto plazo”, dijo la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca.
Con este plan de estímulo, ambos poderes responden a la temida recesión nacional -que ya afecta a varios estados del país-, al incremento en las ejecuciones inmobiliarias, la caída de las ventas de casas, el aumento de los precios de combustible y el alza en el costo de vida.
La versión del plan aprobada por la Cámara Baja, cuyo monto final fue un poco menos de los $150 mil millones que pedía Bush, autorizará el desembolso de entre $600 y $1.200 para la mayoría de los trabajadores, dependiendo de sus ingresos anuales.
Las parejas con hijos podrían recibir otros $600 adicionales, hasta alcanzar un monto de $1.800.
El plan también prevé incentivos fiscales para las empresas que inviertan en compra de equipos y amplía los programas de vivienda.
En su último dis
curso sobre el “Estado de la Unión” la noche del lunes, Bush aconsejó a los senadores a que no caigan en la tentación de inflar el plan con gastos adicionales que puedan desmoronarlo o retrasar su ratificación.
Pero el demócrata Max Baucus, presidente del Comité de Finanzas del Senado, hizo caso omiso de esas advertencias y tiene previsto someter a votación mañana su propia versión de la iniciativa.
Dicho plan, de unos $156 mil millones, prevé devoluciones de impuestos de entre $500 y $1 mil para un grupo más amplio de familias, e incluye más ayudas para los desempleados y para unos 20 millones de ancianos que dependen exclusivamente de sus pensiones para subsistir.
Varios senadores republicanos, entre ellos Olympia Snowe y Susan Collins, apoyan la expansión de los beneficios de desempleados, especialmente para los estados más golpeados por la contracción económica.
Baucus también quiere incorporar recortes tributarios para personas con altos ingresos salariales, una idea que no encuentra mucha receptividad incluso entre sus correligionarios.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, quiere que la versión de Baucus sea sometida a votación antes de este fin de semana, para luego armonizarla con la aprobada ayer.
La exigencia de incluir más ayudas podría retrasarla hasta la próxima semana, según fuentes legislativas.
Para Reid, lo más fácil sería aprobar la versión de la Cámara Baja y enviarla al despacho presidencial antes del próximo 15 de febrero, sólo que los legisladores buscan sumar puntos con sus votantes.
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