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Martes 17 Marzo, 2015

Los Tribunales de Justicia deben ser firmes y resguardar el principio de igualdad frente a la ley, sin importar quién es el ofensor y quién el ofendido


Calumnia es calumnia…. y es un delito

Qué fácil es ofender escudándose en la impunidad, esa misma impunidad que reclaman algunos en contra de quienes han ocupado cargo públicos.
Las redes sociales hoy facilitan la libre expresión de ciudadanos que, por primera vez, tienen a su alcance un medio para hacerse oír y expresar su opinión. Algunos, sin embargo, quieren ir más allá y encontraron el medio ideal para liberar su frustración, desencadenar odios reprimidos, mostrar sus más íntimos resentimientos y ¿por qué no?, manipular ingenuos.
Es un nuevo poder, el poder usar su voz, de ser escuchado fuera de su círculo de vida personal o laboral, y al igual que a los políticos que suele criticar, el Poder, de pronto los abruma, los desborda: su palabra entonces es capaz de destruir personas, de robar honras, de corromper mentes, de mentir sin fundamento y aspirar a la impunidad, pues en las redes creen que todo se puede.
Hay quienes llegan a convencerse que el Poder, sea cual sea: el poder económico, político o de expresarse libremente, da derecho a estar por encima de la ley. Y quienes hoy usan los medios para injuriar o calumniar, están convencidos de que su “guerra santa”, está justificada por cuanto los “otros” han hecho cosas peores, sin pensar que están incurriendo en el mismo pecado que condenan… el abuso del Poder.
Algunos se esconden en el anonimato, otros más audaces y empoderados sienten que ya nada puede callarlos, es tiempo de ejercer “mi derecho a delinquir” insultando, mintiendo, inventando, repitiendo aquello que sus ojos nunca vieron, o condenando sumariamente, con la ligereza que da la irresponsabilidad y la falta de honor.
Sin duda existen quienes responden a una agenda, quienes saben perfectamente hacia quién y cómo dirigir sus dardos. Una gran mayoría ni siquiera se dan cuenta de que están siendo objeto de la manipulación de intereses oscuros, repiten y reenvían sin estar ciertos que el material que les llegó es veraz o confiable.
No dudo de las buenas intenciones de muchos, que están convencidos de que le están prestando un servicio al país “denunciando”, pero el insulto y la calumnia no son el camino correcto.
Como tampoco lo es el crear una sociedad con ciudadanos de primera y segunda. Sin importar el orden en que quiera usted colocar al pueblo o a los funcionarios, ninguno de los dos está por encima del otro, ninguno está por encima de la ley, ambos son ciudadanos de un país de derecho.
Calumnia es calumnia, injuria es injuria, y existe un principio constitucional de inocencia que está siendo abiertamente violentado cada vez que se afirman hechos de los cuales no hay prueba, denuncia o fallo. Un ciudadano que abiertamente calumnia a otro, comete un delito.
Los Tribunales de Justicia deben ser firmes y resguardar principio de IGUALDAD FRENTE A LA LEY, sin importar quién es el ofensor y quién el ofendido. Esto es sencillamente seguridad jurídica, la que priva en un Estado de derecho.


Gloria Bejarano de Calderón