Calles ticas... dos realidades
Esta es la realidad que impera en las calles de Los Yoses donde los huecos afectan a los conductores. Marco Monge/La República
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En el papel se invierten muchos millones, pero afuera falta por hacer

Calles ticas... dos realidades

Se requieren nuevos planes de trabajo y proyectos de conservación apegados a la realidad

Existen dos realidades paralelas sobre el estado de las carreteras en el país: la primera está sobre el papel, donde dice que ya se cumplió con un 88% del plan de conservación vial de este año y que en teoría la mayoría de vías debería estar sin huecos. La segunda, es la que ven los costarricenses cuando salen a las calles.

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El problema radica en la planificación.
Por un lado, las metas que se impone el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) al parecer son modestas, lo cual hace que se cumplan con facilidad y en el papel se vea como algo positivo, cuando en la realidad no lo sería tanto. Esta es la visión que tiene la Contraloría.
Se habla de metas sencillas porque en los primeros seis meses de este año ya fueron intervenidos poco más de 3 mil kilómetros de la red vial de asfalto, lo que significa que para estas alturas ya está listo el 88% de las calles que necesitan trabajos de conservación.
La misma situación se da en la red vial de lastre donde ya se intervino el 84% de los caminos en esta condición.
No obstante, para arreglar el problema y mejorar las calles del país se requieren programas de conservación y mantenimiento de rutas más apegados a la realidad y sobre todo donde las metas no se subestimen por parte del Gobierno.
Solucionar el problema de la conservación de las vías, empieza por la planificación y en esta materia el Conavi tiene mucho por mejorar.
Por otro lado, los recurrentes problemas que han caracterizado el mal estado de las vías nacionales se deben en gran medida a que no se desarrollan bien los proyectos en la primera fase, donde se debe definir cuáles zonas requieren atención priorizada.
En este sentido los llamados de atención para el Conavi tampoco son nuevos, en julio de este año la Contraloría alertó mediante un informe la necesidad de corregir el programa de conservación vial, ya que algunos objetivos planteados no se ajustan a la atención de problemas.
Por ejemplo, este año se destinaron más de ¢5 mil millones para reconstruir y mejorar siete kilómetros entre el Aeropuerto y el Coyol; sin embargo, este dinero no estaba destinado originalmente para estos trabajos.
Los recursos estaban originalmente destinados para la conservación de la ruta Alajuela norte, lugar donde hubiera alcanzado para mejorar un total de 207 kilómetros.
Ahí es donde entraría la segunda parte de la solución, establecer metas realistas y que de verdad tengan un efecto en la red vial y sobre todo que mejoren las calles.
El cumplimiento de estas metas en forma anticipada y los buenos resultados que destaca el Conavi en materia de conservación obedecen básicamente a dos urgencias.
Primero, si hacen los trabajos de conservación antes de que inicie la época lluviosa los materiales tienen mejores efectos y se deterioran menos la carreteras.
Lo segundo, es que un buen avance en la ejecución permite que le destinen más recursos en el presupuesto extraordinario, como ocurre este año, explicó Cristian Vargas, director ejecutivo del Conavi.
Si los diputados aprueban la asignación de recursos tal y como está planteada el Conavi recibirá ¢25 mil millones más.
Este dinero se podrá invertir en nuevas obras para la conservación vial en los próximos meses además de que contribuirá con otros proyectos que quedan pendientes como mejorar las capas asfálticas de algunos sectores afectados.
Sin embargo, la crítica a esta carrera contra el tiempo, radica en que las calles requieren más trabajos y mejoras de las que actualmente reciben.

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Manuel Avendaño
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