Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 22 Septiembre, 2011


De cal y de arena
Calladito es más bonito


“Don Ricardo, ¿cómo quiere que lo pele?”, preguntó el veterano barbero al Presidente de la República. “¡Callado!”, contestó lapidariamente el Lic. Jiménez Oreamuno, sabedor de lo extrovertidos que suelen ser los barberos, hoy llamados peluqueros y estilistas.
Quizás nadie pretenda que don Ottón Solís se mantenga callado en el largo trecho de la prematura campaña política que va a desembocar en las elecciones del 2014, aunque sería algo providencial para quienes abrigan la esperanza de que la Alianza por Costa Rica pase a ser el acuerdo de voluntades entre partidos y corrientes de pensamiento diversos capaz de asegurarles la Presidencia de Costa Rica en los comicios venideros.
Muchos imponderables se interponen en esa ruta, principalmente los que nacen de la presencia de mentalidades reacias a entender las consecuencias que impone en la conducta y el trabajo una coalición de fuerzas tan heterogéneas como la que se manifiesta en tal Alianza. Quien no entienda que hay que ceder espacios y aprender a moderar la expresión de sentimientos, puede incurrir en la emisión de juicios de valor mortificantes e hirientes que terminan favoreciendo tendencias centrífugas.
Solís no es, precisamente, un componente fácil de acomodar en ese rompecabezas. Su egocentrismo y su propensión a satanizar lo que no es producto de su visión del mundo y lo que no se ajusta a su extremismo ético, se refleja en impertinentes y lapidarias sentencias que expele frecuentemente y que la prensa —sabedora de que es fácil halarle su lengua— estimula. No será él el único en condiciones de dispararle un torpedo a la línea de flotación de la Alianza pero sí quien se perfila como el más propenso. Y como este convenio de voluntades armado para desplazar al gobierno del directorio de la Asamblea Legislativa guarda en su fuero interno el objetivo de desembocar en una alianza victoriosa en 2014, romperla pasa a ser el principal objetivo del Lic. Rodrigo Arias en sus aspiraciones de ser el próximo Presidente.
No sería raro que movilice sus tentáculos para que le suelten más cuerda a Solís a fin de que se enrede solito y hacer que sus muchas influencias en la prensa exploten lo que don Ottón parece no haber percibido: el papel de quintacolumna.
Lo ocurrido con las propuestas suyas al gobierno sobre lo que debe ser la reforma fiscal es elocuente demostración de la fragilidad de la Alianza por Costa Rica. Siendo inteligentes, bien orientadas, realistas y realizables, perfectibles dentro de un marco de negociaciones que aseguren el carácter progresivo de los tributos y la exigencia de eficiencia y racionabilidad en el gasto y el cobro, no se comprende cómo Ottón Solís procedió sin la perspicacia propia de los buenos políticos para asegurar un respaldo de amplia base en la Alianza. Excepto si se parte de su desbordado narcisismo.
No es que las propuestas sean malas; lo dijeron desde la fracción parlamentaria del PAC: es que debieron ser planteadas de otra forma, como corresponde cuando se es parte de una plataforma política, la Alianza. Que no le suceda lo que al Narciso de la mitología que tanto se enamoró de su propia imagen en las aguas de la fuente que terminó precipitándose al fondo.

Alvaro Madrigal