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Viernes 26 Mayo, 2017

Calidad de vida y educación disruptiva

¿Piensa construir pronto? ¿Ha escuchado hablar sobre los fondos verdes? Los beneficios financieros por incluir el uso de energías renovables y que involucran la reducción en el consumo de los recursos en general, son tangibles a corto y mediano plazo. Los créditos verdes buscan promover más inversiones que favorecen su bolsillo y a la vez resultan en pro del ambiente.

El mercado actual de nuestro país y de otras naciones gira en torno a la facilitación de líneas de crédito para proyectos que muestren alternativas que minimicen el impacto ambiental. Y esto sin duda desencadena una construcción sostenible, en un mercado en el cual las tarifas de energía, por ejemplo, continúan la tendencia al alza y el uso de tecnologías es cada vez más accesible mediante el financiamiento bancario.

Si hablamos de casos de éxito, podemos citar a la empresa privada más grande del país que opera mediante la generación solar; se trata de Ad Astra Rocket, liderada por el astronauta costarricense Franklin Chang y que genera el 100% de su electricidad de operación a través de 252 paneles solares.

Y es que cada vez es más urgente hallar la forma de vivir en armonía con el ambiente, característica donde el sector construcción juega un papel importante a través de la sostenibilidad, un concepto que va más allá de la incorporación de materiales verdes o de levantar edificaciones eficientes.

Esta política debe ir de la mano de un proceso educativo desde y fuera de las aulas, en donde se analicen, planteen y concreten soluciones viables para el planeta.

Incluso la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) señala que “la educación para el desarrollo sostenible exige métodos participativos de enseñanza y aprendizaje que motiven a los alumnos y les doten de autonomía, a fin de cambiar su conducta y facilitar la adopción de medidas en pro del desarrollo sostenible”.

Directriz que nos obliga a hablar de la educación disruptiva y mostrar los esfuerzos que en nuestro país ya se ejecutan.

Un ejemplo es La Ecovilla, un complejo residencial en San Mateo cuenta con jardines basados en un sistema de principios de diseño agrícola, social, político y económico; cimentado en los patrones y características del ecosistema natural. Pero además cuenta con un sistema residencial que involucra una nueva filosofía de educación alternativa para niños y jóvenes entre los tres y los 18 años, avalada por el Ministerio de Educación Pública, que busca que la educación sea vivencial y a su vez reforzar el aprendizaje. No hay un aula como tal, el entorno se encarga de ofrecer ese espacio, y aunque no hay una pizarra, existe una estructura educativa con ejes temáticos que se desarrollan en los diferentes niveles.

El factor común en el condominio es la eficiencia energética, por lo que se observan las mejores prácticas de estilos de vida, acompañadas de soluciones tecnológicas viables tales como paneles y calentadores solares.

La Asociación Green Building Council de Costa Rica (GBCCR) se distingue por impulsar medidas que transforman el mercado hacia prácticas de construcción más responsables, eficientes y en general, más acordes con los principios fundamentales de la edificación sostenible. En este sentido, desde que la Asociación GBCCR se instauró hace cuatro años, sus fundadores y actuales asociados, identifican organizaciones, individuos e instrumentos que faciliten esa transformación, para luego desarrollar las alianzas estratégicas y necesarias, que permitan instaurar tales instrumentos a lo largo de toda la cadena de valor del sector de la construcción, tanto en el país como en la región.

Propuestas que se promoverán y analizarán en el marco de la cuarta edición del Congreso Internacional sobre Hábitat y Ciudades Sostenibles CICS 2017 y Expo, el próximo 25, 26 y 27 de mayo en el Hotel Radisson.

Por: Ing. Ana Quirós
Presidente Consejo de
Construcción 
Sostenible Costa Rica
[email protected]