Caja de papel
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Recibe pagos millonarios en bonos estatales

Caja de papel

Mientras, invierte casi todas nuestras pensiones en el Gobierno

La Caja es una especie de castillo de papel.
Por un lado, el Gobierno le paga las deudas atrasadas con bonos.
Por el otro, la Caja compra títulos estatales con el dinero de nuestras pensiones; por cierto, la mayoría de los recursos del régimen de jubilación actualmente está invertida en títulos públicos, lo que representaría un riesgo, si el Gobierno en algún momento tuviera dificultades para cancelar esos montos.
Para mitigar el peligro de concentración, la Caja puede diversificar en el sector privado y la banca.
Sin embargo, esto representa un proceso largo, dado que actualmente tiene apenas el 2% de sus inversiones en opciones de inversión privadas.
Esta concentración, que siempre ha existido, se hizo más aguda con la crisis financiera de 2009, cuando el Gobierno instó a la Caja a aceptar los bonos, para pagar las cuotas del sector público.
La ironía es que —por otro lado— la Caja financia parte del déficit fiscal con la compra de bonos del Gobierno con el dinero de nuestras pensiones, monto que superó los ¢1,1 billones hasta octubre anterior.
Por cierto, en los últimos cuatro años se incrementaron en más de un 40% los recursos que invirtió en bonos de deuda pública la Caja, que actualmente es el acreedor más importante del Estado.
Al final la institución tiene casi la totalidad de sus recursos en papel público.
La concentración de las inversiones es un riesgo que se justifica en los mayores rendimientos obtenidos y garantía del Estado, apunta José Luis Quesada, gerente de Pensiones.
Pero tener casi un 90% de los recursos de la jubilación de miles de personas en una misma canasta podría ser problemático. Si la institución necesita vender algunos bonos públicos para hacer frente a una necesidad, saldría a un mercado atestado de títulos públicos.
La única forma de vender los bonos sería dándolos con grandes descuentos que implicaría grandes pérdidas, dijo Edgar Robles, superintendente de pensiones.
Costa Rica es país latinoamericano con mayor concentración de fondos de pensiones invertidos en el Estado.
Tan solo Chile y Colombia tienen composiciones consideradas sanas dentro de una cartera de inversión, según datos de la Federación Internacional de Fondos de Pensiones.
Ante este panorama, hay alternativas, aparte del Gobierno, para la inversión de las pensiones, incluida la banca, sea privada y estatal.
De hecho la Caja tiene la política de invertir, cada año, hasta un 40% de los recursos que ingresan al fondo de pensiones en instrumentos del sector privado.
Sin embargo, los montos invertidos en la banca hasta el año pasado, apenas representan un 5% del total de las pensiones.
El poco desarrollo del mercado de valores nacional es el principal argumento dado para no realizar otras inversiones fuera del Gobierno.
Pero ese argumento no es del todo válido porque, durante este año, la banca duplicó su crecimiento en la necesidad de nuevos recursos, frente a 2011.

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Oscar Rodríguez
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