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Tres cámaras especiales de terapia a base de oxígeno nunca han sido puestas en funcionamiento
Caja mantiene millonario equipo en abandono

Dispositivos ya están obsoletos y perdieron su garantía

Yessenia Garita
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Tres costosos equipos médicos para atender a pacientes mediante terapias con oxígeno se encuentran en abandono en varios hospitales del país.
Para su adquisición, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) invirtió unos ¢642 millones (valor actual restándole la inflación); sin embargo estos equipos se encuentran hoy sin utilidad en los hospitales Tony Facio de Limón, Enrique Baltodano en Guanacaste y Monseñor Sanabria de Puntarenas.
Se trata de tres cámaras hiperbáricas que nunca fueron puestas en funcionamiento. Cada equipo tuvo un valor de ¢85 millones, en ese momento.
“Las cámaras fueron compradas para darles tratamiento principalmente a los buzos que sufrieran mal de presión o descompresión inadecuada o que sufrieran algún accidente bajo el agua. Y aunque fueron instaladas en los hospitales, nunca han funcionado”, dijo Adolfo Blandford, del hospital Tony Facio.
“Desde que la institución adquirió la cámara esta era obsoleta y presentaba problemas para funcionar, sin embargo, no utilizaron la garantía. Esta cámara permaneció durante algunos años frente al hospital y luego fue trasladada a donde está actualmente, en uno de los pasillos del hospital… nunca se le ha dado utilidad porque desde que fue adquirida no se adaptaba al modelo hospitalario de nuestro país”, agregó el funcionario.
Con estas cámaras se pueden realizar tratamientos terapéuticos para personas con diabetes. En este tipo de pacientes se producen complicaciones vasculares y la aparición de heridas, que muchas veces no logran cicatrizar
“Es un equipo que podría haber sido útil para la atención de los diabéticos. A muchos se les ha tenido que realizar amputaciones”, agregó Blandford.
En el Tony Facio se realizan una o dos amputaciones a la semana.
En el caso de la cámara hiperbárica del Hospital de Puntarenas, se encuentra en un área que los empleados consideran una zona peligrosa.
“Además de que está en desuso se encuentra cerca de la sala de química. Esto es una bomba de tiempo, porque el equipo tiene oxígeno”, dijo Danilo Montero, del hospital Monseñor Sanabria.
En ese centro médico el equipo presenta serios problemas de deterioro. “La cámara está inservible, le faltan piezas, hasta le robaron los vidrios”, agregó Montero.
Los colaboradores hospitalarios aseguraron que han mantenido reuniones con las autoridades de la Caja, quienes estudian la posibilidad de sustituir los equipos por otros nuevos que permitan brindarle a la población medicina hiperbárica.
La situación en el hospital Enrique Baltodano no es diferente. En ese centro médico, también se mantiene en abandono.
“La Caja adquirió esos equipos sin planificación, porque ni siquiera tenía los especialistas para que manejaran este tipo de máquinas. Actualmente, solo tiene dos médicos, que fueron a Estados Unidos a prepararse en el tratamiento de medicina hiperbárica”, manifestó Julio Sequeira.
Las autoridades de Salud reconocieron que efectivamente los equipos no están en funcionamiento y que se debe realizar una serie de reparaciones a las tres cámaras, así como adecuaciones a las plantas físicas de los centros médicos para su correcta instalación y puesta en funcionamiento.
“Se hicieron dos estudios para la evaluación técnica de los equipos. Uno fue desarrollado por un ingeniero de la Organización Panamericana de la Salud y el otro por profesionales del programa de Asistencia a Cámaras de Recompresión. Sin embargo, en nuestro país no existe ninguna empresa capacitada para realizar esas reparaciones”, aseguró Marcela Chavarría, representante de la CCSS quien investiga el tema.
Actualmente, se desarrolla un estudio de los costos de la compra de cada sistema que debe implementarse en cada cámara.
“Estamos determinando el estado actual de cada cámara, para estimar el costo de las reparaciones que tengan que hacerse para restaurarlas a su condición original y estimar su vida útil restante”, puntualizó Chavarría.
Hasta junio de 2008, la CCSS envió a tres funcionarios de la institución a un curso de capacitación en el manejo de cámaras hiperbáricas a San Antonio, Texas, con la finalidad de que faciliten y apoyen el proceso de recuperación de los equipos.

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