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Visitantes extranjeros son el motor comercial e inmobiliario de la zona pero la crisis los ha alejado
Producción y turismo siguen de capa caída en Guanacaste
• Se espera una mejoría débil en el primer semestre
• Crece posibilidad de migración hacia el Valle Central ante falta de empleo en el norte

Daniel Chacón
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No hace muchos meses, las playas del Pacífico Norte eran sinónimo de auge y un sinnúmero de oportunidades. La presión por residencias, la cotización de los parajes turísticos de la provincia y la necesidad de nuevos servicios terminaron por impulsar a Guanacaste como una joya en la región.
Sin embargo, la situación cambió el año pasado. En general, se estima que la actividad cayó un 15% en lo referente a niveles de ocupación hotelera, ingresos por el aeropuerto Daniel Oduber y las ventas para los comercios.
Por ello el desarrollo que era financiado por el atractivo de la región para los turistas foráneos se detuvo. La necesidad de más casas y habitaciones en los hoteles frenó la construcción, la falta de turistas por atender generó despidos y el comercio perdió su clientela.
El visitante extranjero movía la economía, y sin él no se justifica el crecimiento. El año anterior, por el aeropuerto Daniel Oduber ingresaron casi 50 mil personas menos que en 2008, de acuerdo con datos que maneja la Cámara de Turismo de Guanacaste (Caturgua).
Ese déficit no ha podido ser cubierto con turismo nacional porque sus estadías son más cortas y gasta menos. Por ello, a pesar de las promociones enfocadas a reducir precio u ofrecer un valor agregado a las estadísticas, la industria ha sufrido.
“Yo diría que la actividad en general debió bajar un 15% en ocupaciones. Vemos porcentajes similares en la cantidad de pasajeros que ingresan por el aeropuerto Daniel Oduber y el resto de actividades ligadas al turismo”, estimó Mauricio Céspedes, director ejecutivo de Caturgua.
El segundo golpe en importancia lo llevó el sector inmobiliario, debido al exceso de desarrollos que estaban en proceso, y hoy carecen de demanda.
“No podemos decir que la totalidad de proyectos están detenidos, pero serían un poco más de nueve por cada diez los que quedaron suspendidos”, admitió Carlos Robles, consultor inmobiliario de Nai Comercial Real Estate Services.
Algunos desarrollos asumidos por hoteles de banderas grandes como el Hyatt, Rosewood, Mandarín Oriental, Viceroy y el Westing están paralizados, agregó.
A pesar de ello, mantienen los permisos al día y algunos de ellos podrían reanudar obras a mediados de 2010, siempre y cuando consigan el financiamiento.
En algunos casos es más sencillo porque tienen un grupo fuerte de inversionistas atrás, pero de momento no cuentan con el apoyo de bancos.
A los proyectos inaugurados también les ha costado. Por ejemplo, Marina Papagayo se inauguró con su primera etapa, pero la operación aún no despega.
Esto detuvo otras iniciativas comerciales que estaban pensadas para brindar servicios a estos grandes complejos.
Uno de ellos es el caso de Pacific Plaza, un proyecto que en sus inicios estaba diseñado para integrar la parte comercial con residencial. La primera fase se inauguró, pero la residencial está detenida.
“Actualmente las ventas están lentas. Lo que está saliendo es el inventario terminado, con un precio entre $250 mil y $750 mil, pero los compradores aprovechan la necesidad para pedir una buena oferta”, explicó Robles, consultor de Nai Bienes Raíces.
Pensando a futuro, el inventario disponible de inmuebles terminados es suficiente para unos 18 meses, pero en el caso de los proyectos residenciales en obra gris, los tiempos se extienden incluso a unos 30 meses.
En términos productivos también ha estado difícil. Específicamente en el campo agrícola hubo pérdidas por el fenómeno climático redujo la temporada de invierno, afectando cultivos como los de arroz, melón y la actividad ganadera.
Del Oro, Terrapez y Melones de Costa Rica son las tres más fuertes en términos de exportaciones, y a causa de la situación desfavorable en los mercados internacionales, tampoco han logrado sostener sus ventas ni generar expansiones para absorber personal que perdió trabajo en otras áreas.
Incluso, el año anterior, la exportación de melones y jugos de fruta registraron una caída del 17% y 19%, reflejada en las estadísticas publicadas por la Promotora de Comercio Exterior.
Para el corto plazo, las circunstancias no varían abruptamente. Si bien se ve un poco más de movimiento, lo cierto es que los turistas extranjeros aún no llegan en la cantidad suficiente para sostener la economía guanacasteca.


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