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Domingo, 16 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Cabral, digno sucesor de Machado y Moura

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 03 diciembre, 2018

Cabral, digno sucesor de Machado y Moura. Facebook Saprissa/La República

Adolfo Machado marcó la ruta; se paró en la retaguardia del Saprissa como defensa central, a pesar de que fue firmado como lateral derecho y de ahí no lo movió nadie.

Un marcador insigne con un liderazgo natural, pronto lo condujo a la capitanía del equipo. Colaboró en la ruta, desde luego, el lamentable deceso de “El Gladiador”, Gabriel Badilla.

Los tentáculos de la MLS cayeron sobre el internacional seleccionado panameño y Machado hizo maletas al norte.

¿Vacío insustituible?

El cuerpo técnico morado miró al sur y en tierras brasileñas le pusieron el ojo a Henrique Moura. Empezó el partido y los fanáticos del Monstruo, solo decían… no es igual a Machado, el canalero es mejor.

Pero qué va.

Moura se instaló en la retaguardia del Saprissa y en cada nueva fecha, mostró seguridad y jerarquía, tanta que la dirigencia del club, no pudo retenerlo por una temporada más.

Henrique se cotizó, subió su precio, no alcanzaba y emigró. Hoy gana buen billete en Azerbaiyán.

De nuevo don Juan Carlos Rojas y compañeros de directiva se lanzan a la aventura, siempre con la mirada al sur.

Adolfo Machado fue un éxito; Henrique Moura fue un éxito; ambos fueron campeones con el Monstruo.

¡Cómo y con quién tapar el cráter!

La respuesta, la solución vino de la Argentina: no estaba mal: un panameño, un brasileño y ahora el che, sin saber qué “leche da”.

Y se instaló don Alejandro Cabral al lado de Alexánder Robinson y en nuestra columna “Así los Vimos”, rápido escribíamos… ¡cómo pega este hombre!

Duro, fuerte, agresivo, frontal, de choque, pega y atornilla, va decentemente a los tobillos, gran amigo de las tarjetas amarillas.

En síntesis: un señor defensa, porque cumple su misión: defender.

Sin la categoría ni la clase de Machado, menos el glamour y la sobriedad de Moura, este Cabral es un toro bravo, cabreado, que cierra los ojos y les va a todas, pega y las gana todas.

De pronto la lesión de Robinson le pone al argentino un nuevo socio ahí atrás, en zona caliente, Jaikel Medina y forman un binomio de tal capacidad que el Saprissa, recibe menos de un gol por partido.

Consolidado y finalista, Alejandro está a la espera de a quién atornillar: las víctimas podrían ser entre otras José Guillermo Ortiz, Yendrick Ruiz, Jonathán McDónald o Róger Rojas.

Tranquilo en el césped, el argentino pule sus herramientas de trabajo, afila los tacos, amarra los tornillos y sálvese quien pueda.

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