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Bush deja decisiones sobre Irak a sucesor

Mandatario anunció la salida de cinco de las veinte brigadas de combate en el país árabe hasta julio de 2008

Washington
EFE

George W. Bush, presidente de Estados Unidos, dejará para su sucesor las decisiones difíciles de cómo y cuándo retirar a un número significativo de soldados de Irak, y si su país mantendrá allí una presencia militar a largo plazo.
Bush anunció el jueves, en un discurso en horario de máxima audiencia, la salida de cinco de las veinte brigadas de combate en el país árabe hasta julio de 2008.
La reducción se hará desde un nivel extraordinariamente alto, de 168 mil soldados en el país, superior incluso en unos 8 mil militares al número de tropas que entraron en Irak en marzo de 2003 para derrocar a Sadam Husein.
En total, se retirarán unos 21.500 efectivos de combate y no está claro si con ellos volverán unos 8.500 militares que les dan apoyo logístico. Así, en julio próximo habrá en Irak aproximadamente el mismo número de soldados que en enero de 2007.
Con ello, Bush habrá logrado aguantar toda la presión de los sondeos, que desde hace más de un año apuntaban a que la mayoría de los estadounidenses quería una salida rápida de la nación árabe.
También habrá resistido a un Congreso hostil dominado por los demócratas, que arrasaron en los comicios legislativos de noviembre de 2006 con la promesa de acabar con la guerra.
De ahora en adelante Bush podrá decir que está retirando tropas, con lo que ha debilitado los argumentos del partido de la oposición, según Richard Haass, quien fue el asesor principal del ex secretario de Estado Colin Powell.
“La administración probablemente se ha conseguido 16 meses más de algo parecido al status quo”, dijo Haass.
En 16 meses, o enero de 2009, tomará posesión el nuevo presidente de Estados Unidos, al que le tocará tomar las decisiones trascendentales sobre una guerra que no inició.
Así lo reconoció un alto funcionario de la Casa Blanca que no quiso ser identificado. “Quien quiera que sea elegido en 2008 como nuevo presidente va a tener que evaluar nuestra presencia en Irak y cómo afectará nuestra seguridad nacional”, aseguró.
El propio Bush señaló este jueves en su discurso a la nación que el éxito del gobierno iraquí depende del “compromiso político, económico y de seguridad de Estados Unidos”, más allá de su presidencia.
El jefe de la Casa Blanca mencionó que los líderes iraquíes han pedido una “relación duradera” con Estados Unidos, pero no dio detalles sobre cómo sería ese vínculo.
Su sucesor tendrá que decidir si mantiene bases militares permanentes en Irak, como Estados Unidos tiene desde los años 50 en Corea del Sur, donde hay acantonados unos 30 mil soldados norteamericanos.
Los aspirantes a la candidatura demócrata, en general, proponen una salida rápida de la mayoría de las tropas estadounidenses, pero dejar un contingente para luchar contra la red terrorista Al Qaeda.
Por su parte, la mayoría de los aspirantes republicanos ha apoyado los pasos dados por Bush y ha mantenido silencio sobre qué harían si ganan la Presidencia de Estados Unidos.
Mucho dependerá de lo que pase desde ahora hasta entonces. En el terreno político, la Casa Blanca reconoció que ha habido pocos avances en las metas establecidas en enero con la idea de llegar a un acuerdo de reconciliación nacional.
En el ámbito militar, el Gobierno de Estados Unidos. se ha vanagloriado de la alianza rubricada con jeques suníes en la provincia de Anbar contra Al Qaeda, una victoria que le cayó en las manos de forma inesperada.
Sin embargo, Stephen Biddle, un experto del Consejo de Relaciones Exteriores, un instituto independiente, alertó que la alianza “podría ser temporal” y que esas tribus podrían eventualmente usar las armas estadounidenses para combatir contra otros grupos en Irak.
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