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Bush promete ayuda a damnificados de Ike

Cerca de 1,5 millones de personas continúan sin electricidad en Texas

Washington
EFE

George W. Bush, presidente de Estados Unidos viajó ayer al estado de Texas para visitar la zona afectada por el huracán Ike, donde miles de personas siguen sin electricidad y los servicios de emergencia de Estados Unidos continúan buscando supervivientes.
Bush visitó ayer las ciudades de Houston y Galveston para inspeccionar la destrucción causada por el huracán Ike, que impactó en tierra el pasado fin de semana con vientos de hasta 200 kilómetros por hora, dejando numerosos daños.
A su llegada al aeropuerto de Ellington Field de Houston (Texas), Bush afirmó que el Gobierno federal asumirá “el cien por cien de los gastos que tenga el estado en la limpieza de escombros”, así como los gastos de ayuda a los damnificados por la emergencia.
Millones de personas continuaban ayer a la espera de que la luz vuelva a su casa y tratan de conseguir agua y comida en alguno de los 60 puntos de distribución que ha dispuesto la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, en inglés) en todo el estado.
Bush dijo que se han desplazado equipos a la zona para evaluar la situación y se abrirán puntos de distribución de suministros básicos en diferentes puntos.
“Sé que la gente está deseando volver a sus casas”, dijo Bush, pero antes de volver, instó a la población a atender a las recomendaciones de las autoridades locales.
La electricidad ha sido restablecida en 500 mil hogares en el área de Houston, pero 1,5 millones de personas en el estado continúaban sin electricidad.
El presidente Bush aseguró que se movilizará a personal de empresas de otros estados para la reparación de las redes de electricidad, “una de las principales preocupaciones ahora”.
Entre 150 mil y 200 mil residentes que fueron evacuados el pasado fin de semana de la región todavía no han podido volver a sus hogares, mientras las autoridades en Galveston advirtieron de que existe una amenaza creciente de crisis sanitaria.
La situación empieza a ser crítica porque la población comienza a padecer la falta de agua de uso doméstico y el lodo que ha cubierto la ciudad comienza a causar podredumbre y a atraer la llegada de mosquitos.
El huracán ha dejado además a su paso un balance de al menos 30 víctimas mortales en ocho estados y los equipos de rescate siguen buscando posibles supervivientes que hayan quedado atrapados en sus casas.
Los trabajos de emergencia “continúan 24 horas al día”, aseguró una portavoz del FEMA, Marty Bahamonde.
Los fuertes vientos que arrastró Ike se sintieron hasta el norte del estado de Kentucky y las intensas lluvias inundaron parte de la ciudad de Chicago, en el estado de Illinois.
Las autoridades locales advirtieron ayer del peligro de posibles inundaciones por el desbordamiento del río Misisipi debido a las fuertes crecidas del fin de semana.
Más de dos millones de personas en los estados de Ohio, Kentucky e Indiana permanecían ayer sin luz.
Cientos de escuelas en todo Ohio están cerradas y la gente se amontona en las cafeterías y en los restaurantes que tienen electricidad, así como los sitios donde pueden acceder a Internet para comunicarse con familiares y amigos.
El jefe de los servicios médicos de Luisiana, Louis Cataldie, confirmó cuatro muertes a causa del huracán. Dos en el municipio de Terrebonne Parish y dos en el de Jefferson Davis Parish.
Muchas estaciones de servicio no tienen gasolina y alguna de las carreteras principales permanecen inundadas.
Las fuerzas de seguridad trabajan también para proteger las áreas afectadas de robos y asaltos.
El jefe de policía de Houston, Harold Hurtt, señaló que en estos días se han emitido 108 citaciones judiciales y se detuvieron a 33 personas que han violado el toque de queda vigente de 9 de la noche a seis de la mañana desde el pasado domingo y cometieron robos de coches y otros objetos.
En huracán también afectó a las plantas petroleras que se encuentran en el Golfo de México y al menos 14 refinerías tuvieron que ser cerradas, lo que mermó la capacidad petrolera del país y ha provocado que los precios de la gasolina se hayan disparado.
La amenaza del impacto de éste y otros huracanes han provocado desde agosto una reducción de más de 20 millones de barriles.
No obstante, el director de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), David Paulison aseguró que “hay suficiente crudo y la idea es que las refinerías comiencen a trabajar cuanto antes”.
Varias compañías petrolíferas han advertido que la recuperación total de la producción tomará más tiempo de lo previsto.
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