Buscando nuevos horizontes
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Costa Rica deberá reforzar en adelante el sistema financiero, reactivar y mantener los flujos de crédito y mejorar su capacidad de reacción frente a las crisis

Buscando nuevos horizontes

Se dice que nuestro país puede mirar con optimismo al futuro y lograr adecuados niveles de crecimiento e incluso elevarlos si se aplican políticas macroeconómicas adecuadas y se afianzan las reformas estructurales que se requieren.
Hemos señalado en comentarios anteriores que la fuente de los problemas socioeconómicos de Costa Rica radica en el modelo económico que practica, que si bien produjo excelentes resultados en épocas pretéritas, hoy por hoy, se encuentra fuera del contexto del mundo desarrollado y más aún, de continuar por su ruta, el país puede perder en el corto plazo la oportunidad de crecer libre y autónomo.

Es pues, imperioso y urgente ajustar el modelo económico a las exigencias de la modernidad, de tal manera que se estimule el espíritu empresarial de los nacionales, fortaleciendo el Estado sin dilapidar sus exiguas arcas.
Se antoja prudente desmontar en forma gradual la política paternalista que practica el Estado, lo cual no significa que deba dejar de cumplir su misión de regulador de la economía y de agente distribuidor del ingreso.
No debe hacerse hincapié en las políticas a corto plazo, sino en dedicar el tiempo necesario para crear estructuras institucionales que garanticen su viabilidad.
Como muchos otros países, Costa Rica también deberá reforzar el sistema financiero, reactivar y mantener los flujos de crédito y mejorar su capacidad de reacción frente a las crisis.
Pero las cosas no deben quedar totalmente en manos del mercado. El Estado debe crear una infraestructura legal que posibilite la inversión privada y una actividad empresarial próspera. Asimismo, deberá reorientar su lucha y reducir la corrupción, proveer redes de protección social, reformar el sistema judicial y resolver problemas transitorios generados por la liberalización de los mercados laborales. Finalmente, deberá estimular un incremento del comercio con el resto del mundo.
No se trata, de manera alguna de desandar el camino de muchos grandes, pequeños y medianos industriales y productores del campo que algo o mucho le aportan a la economía del país, lo que se debe buscar es reorientar los esfuerzos de la nación para que sus recursos de producción: tierra, trabajo, capital e iniciativa empresarial, rindan los frutos esperados y conduzcan a Costa Rica por la senda del desarrollo humano sostenido.

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