Buenos años no se aprovechan
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Administraciones desperdician momentos de bonanza en medidas de corto plazo, denuncia Informe Estado de la Nación
Buenos años no se aprovechan

Eduardo Baldares
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Los gobiernos costarricenses desperdician valiosas oportunidades cuando se presentan coyunturas económicas favorables, puesto que no han sabido capitalizarlas en forma de estrategias certeras, inversiones y medidas de largo plazo que mitiguen la vulnerabilidad del país ante shocks internacionales.
La transición de 2007 a 2008 deja al desnudo esta debilidad histórica. Aun cuando el año pasado se presentaron indicadores positivos tales como reducción de la pobreza, aumentos en el empleo, los ingresos y la inversión social, y en general se dio un notable crecimiento económico, este año ha quedado de manifiesto cuán fácil se puede pasar de la bonanza a la crisis.

Estas fueron algunas de las conclusiones expuestas en el Decimocuarto Informe Estado de la Nación, dado a conocer ayer por el Consejo Nacional de Rectores (Conare).
Los factores que explican los buenos resultados del año pasado presentan diferentes grados de solidez, pero la mayoría son frágiles por obedecer a simples coyunturas favorables, y el informe revela vacíos de los que se derivan dos lecciones principales.
La primera, que en momentos de bonanza económica es importante que confluyan decisiones de orden político orientadas a fortalecer áreas estratégicas, de forma que se garantice la sostenibilidad del buen momento, más allá de las acciones de efecto inmediato.
La segunda lección se refiere a la trascendencia de colocar en el primer lugar de la agenda nacional el tema de las políticas redistributivas, haciendo que los beneficios lleguen a los sectores menos favorecidos.
A pesar de los números macroeconómicos positivos, la brecha social entre los que más recursos tienen y los que menos sigue alargándose. Además, el 3,5% de población que en 2007 abandonó la pobreza, quedó muy expuesto a retornar a ella, lo cual probablemente se comprobará en futuros estudios.
Para combatir la desigualdad, el informe propone una reforma tributaria y el fortalecimiento de la educación.
Pese a que en los últimos dos años Costa Rica ha vuelto a estar en capacidad de aumentar las inversiones en infraestructura y en el ámbito social, en parte gracias al mejoramiento de la recaudación tributaria, una desaceleración económica “y peor si es tan prolongada como sería la actual”, podría mermar de manera significativa estos ingresos y afectar nuevamente estas inversiones. Es decir, con el modelo actual no es sostenible la bonanza.
“Aunque el sistema cuenta con impuestos progresivos (renta, patrimonio, bienes inmuebles), estos tienen poca capacidad redistributiva debido a su reducida base y los pocos fondos que capta el fisco”, comentó Eduardo Alonso, coordinador del capítulo económico.
También se considera capital fomentar el estudio entre la población, pues tan solo 381 alumnos de cada 1.000 niños que ingresan a primaria consiguen finalizar la secundaria, y lo más grave es que parece estar llegando a un techo la mano de obra calificada que pide el sector productivo, principalmente el foráneo afincado en el país.
“No debemos bajar la guardia en la universalización de la secundaria, porque la educación es una de las mejores formas de combatir la pobreza. Entre más conocimiento, mejores ingresos”, comentó Isabel Román, coordinadora del capítulo social.
Pudiéndolas haber acelerado en las épocas de “vacas gordas”, el rezago de decisiones relativas al reforzamiento local de la producción energética y alimentaria para autoabastecimiento, también ha potenciado la vulnerabilidad del país.


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