David Gutierrez

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Martes 1 Mayo, 2012


¿Buenas nuevas en seguridad?

Una noticia sumamente positiva sobresale en medio de otras complicadas para la administración Chinchilla Miranda: la seguridad pública ha mejorado de forma significativa, según demuestran las cifras más recientes al respecto.
Al comparar el inicio del año anterior con 2012, hay 186 asaltos y 26 homicidios menos. La tasa de victimización bajó de un 17% a un 11%, con lo que llegó a niveles de 2004. De igual forma, la percepción de seguridad también ha mejorado en las diferentes encuestas: mientras el año pasado un 49% de los ciudadanos señaló la inseguridad como principal problema, hoy esta respuesta es del 41%. La tasa de homicidios, uno de los elementos más importantes para medir la violencia en un país, se redujo a cerca de diez por cada 100 mil. Además de bajar el número de violaciones a la seguridad pública, mejoró la percepción de seguridad en la población.
Una muy buena parte del éxito radica en la insistencia del ministro Mario Zamora en utilizar al máximo las tecnologías de punta y consolidar el trabajo en equipo por parte de la policía. Hoy, las patrullas cuentan con sistemas de posicionamiento global (GPS), se revisan diariamente archivos digitales y fotos de los delincuentes más buscados, y se usa más la inteligencia policial y social. Algunos podrían alegar que se están desarrollando estrategias basadas en el sentido común, pero pareciera que en seguridad pública, para las anteriores administraciones ese había sido el menos común de los sentidos.
Los resultados deben servir como motivación para el equipo del Ministerio de Seguridad Pública. Sin embargo, no es conveniente lanzar las campanas al aire, ya que es muy temprano para tener certeza de que esa baja en las cifras será sostenible. ¿Podría ser que estos resultados obedezcan a que las personas no denuncian algunos delitos por desconfianza y frustración hacia el sistema de represión y la justicia? Personalmente creo que esto no es cierto y más importante aún, finalmente esta administración sí está dando respuesta a las demandas de la ciudadanía, que lleva muchos años clamando por su protección personal.
La seguridad es clave para mejorar la calidad de vida de los costarricenses, así como para atraer inversión extranjera directa y turismo. Sin seguridad pública de poco valen las exoneraciones fiscales, la apertura de fronteras o la educación de la fuerza laboral.
Adicionalmente, necesitamos más policías en las calles, con mejores equipos y buenos salarios. Que se sientan respaldados y empoderados. En esto, al Poder Judicial le corresponde su cuota de responsabilidad y mayor firmeza, con el fin de evitar que haya maleantes que entran y salen de las cárceles como si fueran hoteles.
La prisión preventiva debe ser decretada, sin reparos, para todos aquellos delitos violentos o cuando los acusados sean reincidentes. El manejo de la libertad condicional debe ser excepcional. Los jueces deben estar claros en que una mala decisión judicial generará un final sumamente frustrante para la buena gestión policial.

David Gutiérrez
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