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Jueves, 15 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Buen impulso a la economía

| Miércoles 29 agosto, 2012




El impulso a la economía dado por el sector privado mediante inversión para la producción, debe ser acompañado por buenos servicios públicos

Buen impulso a la economía

El que la empresa privada haya invertido en compra de maquinaria y bienes para incrementar la producción, significa un impulso a la economía.
Sería de esperar que esto se complemente con una mayor obtención de crédito en los bancos, adonde recurrirá un poco menos el gobierno debido a la aprobación de los eurobonos lo cual permite también un aumento del empleo en el sector privado.
Invertir en producción es esencial y es bueno que sea el sector industrial fundamental para el desarrollo del país— el que más dinero haya destinado a la importación de equipo.
Las empresas lograron sobrepasar el monto utilizado en ese rubro en 2008, cuando se dio el punto más alto antes de la crisis.
Probablemente a pesar de no estar aún muy claras las condiciones que se darán con nuestros principales socios comerciales, Estados Unidos y Europa, el sector empresarial apuesta a la mayor eficiencia y al aprovechamiento de la importante apertura de Costa Rica con el resto del mundo, que le permite diversificar las exportaciones.
Por otro lado, cuenta también el empresariado con el hecho de que se haya incrementado la demanda interna como consecuencia de la reactivación de la construcción privada.
Lo deseable ahora sería que el sector público se acoplara adecuadamente a este crecimiento, implementando aquello que requiere el país, sobre todo en materia de planes reguladores y de su efectivo cumplimiento y en la tan esperada reingeniería en las instituciones para mejorar su eficiencia y su prestación de servicios.
Es de vital importancia que el Estado costarricense ponga a sus entidades —tanto las del gobierno central como las descentralizadas— a tono con los tiempos para que no sean estas las que frenen con sus retrasos o malos servicios el impulso a la economía.
Aquellas que no están cumpliendo con servicios fundamentales, deberían ser objeto de análisis para determinar si su existencia se sigue justificando o si sus recursos materiales, financieros y humanos se deberían destinar a otras, que sí resultan indispensables como la salud, la seguridad y la educación. Unica forma de conservar y mejorar el capital humano.