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Britney, la amiguita… y más
Con Sumo

Carmen Juncos
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El año pasado, en este espacio decía que Britney Spears volvía a cantar y a generar “noticias” mediante un andamiaje muy bien montado. Dije eso antes de su retorno a la escena en el marco de los Premios MTV, sin saber cómo le iría. Ahora ya lo sabemos.
Lo único que no queda claro es si a Britney le interesa seguir siendo la “reina del pop” o le da igual ser “la reina del escándalo público”, mientras deje dividendos aceptables por la venta de sus discos. Después de todo, es su decisión.
Lo que es decisión nuestra es la falta de control del posible consumo de drogas en los conductores que transitan las calles. Una situación que vuelve a salir a la luz justamente a causa de una amiguita de Britney quien protagonizó el escándalo que aumentó la cobertura de prensa en la reciente visita de la cantante a Costa Rica.
Según escuché en un noticiario transmitido por un medio radial, fue supuestamente detenida por la policía junto con su acompañante en el centro de San José por conducir (no sé cuál de los dos) un vehículo, en estado de aparente ebriedad o conducta sospechosa. El asunto no se esclareció porque la alcoholemia no indicó que fuera por efecto de alcohol.
Lo importante, más allá de escándalos en torno a Britney, es recordar que en el país no se efectúan por parte de las autoridades de tránsito pruebas que midan “in situ” si una persona conduce un vehículo drogada con algo que no sea alcohol.
Según me han contado, los aparatitos para esa prueba se venden en el país, pero la legislación no obliga a usarlos (¡ojalá la nueva ley de tránsito en estudio en la Asamblea lo incluya y también de donde saldría el presupuesto para comprarlos o importarlos!).
Con la cantidad de droga que circula y se consume hoy en el país, ¿se imagina usted cuántas personas pueden resultar muertas o heridas de gravedad y quizás incapacitadas de por vida, impunemente, a causa de conductores drogados?
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