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Brasileños en recta final para elegir Presidente

Tras una semana de múltiples acusaciones, los aspirantes parecen haber bajado el tono de cara a la elección del domingo
Los candidatos a la Presidencia de Brasil se embarcaron ayer en la fase final de la campaña electoral con actos en los que apostaron por pedir el voto de la ciudadanía y evitaron una escalada en la confrontación política.
La aspirante oficialista a la Presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, demandó “humildad” a sus seguidores, al tiempo que pidió la confianza y el voto del electorado para imponerse en la segunda vuelta de las elecciones, que se celebrará el próximo 31 de este mes.
”Gracias por el ‘ya ganó’”, dijo la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT), para añadir que vencerá el “domingo que viene”, según los medios del país.
Rousseff, quien parte como favorita en las encuestas para vencer a su rival, el candidato opositor José Serra, participó en varios actos de campaña.
”En esta elección vimos a gente sembrando odio. Nosotros no sembramos odio. Nosotros queremos paz y amor. Queremos una campaña que sea como esto de aquí una fiesta democrática”, añadió la candidata.
Y es que durante la semana pasada, se vivieron momentos muy embarazosos cuando un mitin del candidato opositor, José Serra que se realizaba en una barriada de zona oeste de Rio de Janeiro fue suspendido por una gresca con manifestantes del partido contrario. Además del intercambio de golpes entre ambos grupos y del riesgo de una reyerta generalizada, que obligó a algunos comerciantes a cerrar sus puertas, diversos objetos fueron arrojados contra Serra y sus aliados, quien incluso se realizó posteriormente una tomografía del cráneo tras el incidente.
Más asombrosa fue la reacción del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, al día siguiente. Sin una palabra de censura a los agresores, Lula se dedicó a ridicularizar a Serra, acusándolo de fingir la agresión y reaccionar a ella “20 minutos después”.
Por otra parte, Rousseff arropada en todo momento por el presidente brasileño, desmintió una información publicada en la revista “Veja” que la acusa de presionar, junto a otras autoridades, al secretario de Asuntos Legislativos del Ministerio de Justicia, Pedro Abramovay, para la elaboración de informes sobre miembros de la oposición.
”Niego terminantemente este tipo de conversación en la víspera de la elección. Niego terminantemente. Me gustaría que hubiera, por parte de quien me acusó, una comprobación, una prueba de que alguna vez hice eso, porque es muy fácil en la última semana de elecciones crear una acusación contra una persona sin ninguna prueba. Considero grave utilizar estos métodos en esta recta final”, agregó.
Lula aprovechó el acto para rebajar el tono de la campaña, que en los últimos días había revestido una mayor virulencia.
”Si fuéramos provocados, no tenemos que aceptar la provocación porque la zurra que tenemos que darles es en las urnas. No queremos agredirlos ni con palabras ni con gestos”, dijo el mandatario.
Paralelamente, el candidato opositor Ferra participó en actos electorales también donde instó al electorado a acudir a las urnas.
”Pido a los brasileños que no dejen de votar el próximo domingo. Todavía tenemos oportunidades de cambiar ese juego. Pierdan un día de fiesta, pero ganen un feliz año”, dijo el ex gobernador paulista, quien denunció que el PT trata “a los opositores como enemigos a ser destruidos”.
El candidato tuvo unas palabras para las denuncias vertidas por la prensa contra Rousseff, aseguró que el modelo de la candidata “se está agotando” y añadió que “los escándalos son dos o tres por día”.
A falta de ocho días para los comicios, la campaña ha entrado en su fase más decisiva con abundantes cruces de acusaciones entre los candidatos.
Las últimas encuestas confirman la condición de favorita de la candidata de Lula, que dispone de una intención de voto que ronda el 50%, frente al 40% que obtendría el abanderado del partido opositor

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