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País sudamericano logró crecimiento económico en año difícil y prestigio en alza entre las naciones
Brasil supera la crisis y se abre paso internacionalmente

Río de Janeiro/EFE

Brasil salió este año de la crisis mundial sin mayores consecuencias, con el pie en el acelerador y el prestigio en alza en el escenario internacional, fruto del crédito del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Lula se ha paseado en los últimos meses por los foros mundiales como líder de un país emergente que empieza a ser tenido en cuenta no sólo por su peso económico sino también por la importancia política como voz de las naciones en desarrollo.
El G20 y el Grupo de los Ocho (G8), que tienen en sus manos importantes decisiones sobre el futuro de la economía mundial, han abierto sus puertas a Brasil mientras Lula recorre el mundo buscando alianzas con países ricos y pobres o liderando campañas ya sea contra el cambio climático o en defensa de intereses nacionales, como en la elección de la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
“Brasil vive un momento especial. Hoy tenemos un país mucho más maduro, mucho más responsable; es un país que supo consolidar la macroeconomía con mucha estabilidad, con generación de empleos, con distribución de renta. Ese es el nuevo Brasil que es reconocido internacionalmente”, subrayó recientemente el mandatario.
Ese reconocimiento no es gratuito si se tiene en cuenta que Brasil, a pesar de que tiene mucho por resolver en materia de pobreza, violencia y corrupción, entre otros males, se ha caracterizado por el manejo responsable de la economía, lo que le permitió, por ejemplo, salir este año de la crisis apenas con algunos rasguños.
La crisis empujó a Brasil en el último trimestre de 2008 a una recesión técnica que superó en el segundo trimestre de este año en el cual la economía creció el 1,9% en relación al primero, gracias a los incentivos fiscales del Gobierno para fomentar el consumo interno en momentos en que se cerraban mercados para las exportaciones.
Lula ha resumido el impacto moderado de ese fenómeno de la siguiente manera: “Brasil fue el último país en entrar a la crisis y el primero en salir”, algo que los indicadores macroeconómicos parecen confirmar.
Por eso, mientras muchos países industrializados siguen con la economía estancada, el Gobierno calcula que terminará este año con una expansión del Producto Interior Bruto (PIB) cercana al 1%.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, ha pronosticado que la economía puede crecer hasta un 6,5% en 2010 y que esa tasa anual puede mantenerse incluso hasta 2017.
La tarjeta de presentación en que se ha constituido la economía, sumada al carisma de Lula, han hecho que Brasil sea un país a tener en cuenta en las decisiones internacionales.
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