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Brasil reforzará inversiones en infraestructura

Brasilia
Xinhua

Brasil reforzará las inversiones del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), los programas sociales, y realizará inversiones para explotar las reservas de petróleo descubiertas bajo la capa pre-sal de su litoral marítimo, a fin de enfrentar los efectos de la crisis financiera internacional sobre la actividad económica.
Según la ministra jefa de gabinete Dilma Rousseff, esos serán los tres pilares de la política anticíclica del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ante las perspectivas de desaceleración económica.
De esa forma, Brasil se suma a los países que deciden responder a los desafíos presentados por la crisis global con mayores inversiones y fortaleciendo su infraestructura, como China, que anunció en noviembre un paquete de estímulo económico de $586 mil millones.
En una reciente comparecencia ante la Cámara de Diputados, la ministra Rousseff anunció que el gobierno reforzará el PAC, el ambicioso plan cuatrienal lanzado en enero de 2007, para que “los impactos de la crisis no resulten en costos exorbitantes”.
“El PAC sostiene un nivel elevado de inversión pública y privada, y construye una demanda de consumo para sustento de nuestro gran diferencial, que es una demanda interna de 190 millones de brasileños”, subrayó.
Rousseff, bautizada como “la madre del PAC”, es la principal candidata por el oficialismo para disputar la sucesión presidencial en las elecciones de 2010, en las que el mandatario brasileño no podrá concurrir por haber cumplido dos mandatos consecutivos. El programa fue lanzado por Lula da Silva al iniciar su segundo mandato consecutivo, con el objetivo de alcanzar un crecimiento económico sustentado de 5% anual, pero las crecientes preocupaciones por la crisis mundial pusieron en duda la continuidad de los planes.
Sin embargo, el gobierno desmiente que el país pueda entrar en recesión, y el programa sería una de las principales armas contra ello.
Según las autoridades, el equilibrio fiscal y una menor deuda pública hicieron que esta vez Brasil fuera menos afectado por la crisis financiera internacional que otros países.
En crisis anteriores, la fragilidad de las cuentas públicas brasileñas, el bajo nivel de recursos, la inestabilidad del mercado y la indexación de la deuda nacional al dólar dejaron a la economía del país muy expuesta a los choques externos.
Un menor apacalancamiento (inversiones sin garantía de cobertura), bancos públicos fuertes y encajes bancarios elevados, a diferencia de Estados Unidos y Europa, permitieron que Brasil sufriera menos con la crisis actual.
En el origen del PAC, el gobierno consideraba que la expansión de la inversión en infraestructura era condición fundamental para la aceleración del desarrollo sustentable.
El objetivo era la superación de los obstáculos en la economía, el aumento en la productividad y la disminución de las desigualdades regionales y sociales.
Con la crisis, explicó Rousseff, el PAC se convierte en una herramienta tanto para mitigar los efectos de la desaceleración global como para la preparación del país para la fase de recuperación de la economía mundial en el futuro.
Cuando el programa fue lanzado, las inversiones contempladas sumaban unos 504 mil millones de reales hasta 2010, pero este año fueron elevadas 26%, a 632.200 millones de reales.
Tomando en cuenta las inversiones del programa previstas para después de 2010, el total de inversiones deberá llegar a 1,1 billones de reales.
Los proyectos en infraestructura energética involucran la generación y transmisión de energía eléctrica, producción, explotación y transporte de petróleo, gas natural y combustibles renovables.
En infraestructura logística está prevista la construcción y ampliación de rutas, líneas férreas, puertos, aeropuertos e hidrovías.
Los proyectos en infraestructura social y urbana incluyen obras de saneamiento básico, vivienda, transporte subterráneo, trenes urbanos, universalización del programa Luz para Todos y recursos hídricos.
En materia de vivienda, por ejemplo, el PAC beneficiará a 4 millones de familias, las obras de agua y cloacas a 22,5 millones de domicilios, y las de infraestructura hídrica a 23,8 millones de personas.
Otra gran apuesta del gobierno, que pareció ser puesta en duda por la crisis, es la producción y explotación de las reservas de petróleo bajo la capa pre-sal, cuyo descubrimiento fue anunciado por la estatal Petrobras en 2007.
La caída del precio del crudo por debajo de los $50 podría, según algunos expertos, tornar desventajosa la explotación debido a sus altos costos.
“El pre-sal no puede ser postergado. Será fundamental para la recuperación después de la crisis económica”, enfatizó Rousseff, quien destacó que esas inversiones harán que Brasil pase de ser importador a exportador de petróleo.



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