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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Borrachera social con salarios mínimos

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 23 diciembre, 2013


Los trabajadores mejor calificados gozan de salarios superiores a los mínimos, y por ende sufrirán en mucha menor medida el desempleo


Disyuntivas

Borrachera social con salarios mínimos

El trabajador no es una mercancía pero el pago por sus servicios depende en el mercado de su contribución a la producción. Como hay fuerzas monopólicas en la de trabajo es preciso acudir en su auxilio y establecer las reglas que integran la legislación laboral en las sociedades de nuestro tiempo, y que entre nosotros se establecieron con la gran Reforma Social del gobierno del Presidente Calderón Guardia.
Si esas normas se imponen de espaldas a las realidades del mercado, se generan efectos secundarios perjudiciales a mediano plazo para los propios trabajadores y en especial para las personas más pobres. Tal es el caso de una política de desproporcionados aumentos de los salarios mínimos.
Supongamos que esos salarios se aumentan en un 25% con una inflación del 5% y sin aumento en productividad. ¡Qué buena noticia para miles de trabajadores que reciben como pago apenas el salario mínimo! Aumentará considerablemente su poder de consumo y su bienestar e incluso su felicidad.
¿Pero serán solo esos sus efectos?
Las empresas en las que el aporte de sus trabajadores menos productivos apenas cubría su salario mínimo anterior al aumento, procederán a despedirlos y aumentará el ya muy elevado desempleo. Proyectos de inversión que eran marginalmente rentables con los salarios anteriores dejarán de serlo y no se ejecutarán. Se harán más atractivas tecnologías que usan menos trabajo y más capital o recursos naturales, y será esa otra fuente de aumento del desempleo. Volverá a incrementarse el diferencial frente a Nicaragua en los salarios para ocupaciones poco calificadas, lo que renovará la inmigración y la oferta laboral, creando más desempleo y mayor violación al pago de salarios mínimos, sobre todo de pequeñas empresas de difícil supervisión.
Los trabajadores mejor calificados gozan de salarios superiores a los mínimos, y por ende sufrirán en mucha menor medida el desempleo. Disminuirá la desigualdad entre ellos y los empleados con menores calificaciones, pero aumentará la desigualdad entre los que conserven su empleo y los que lo pierdan.
El Informe Mundial de Salarios 2009-2010 de la OIT señala: “Para los empleadores individuales, un aumento salarial que no vaya acompañado por la correspondiente alza en productividad puede ser problemático, particularmente en tiempos de mayores presiones competitivas”.
¿Qué pasará respecto al sector público? Pues indudablemente el ya muy alto déficit aumentará. Las condiciones actuales con los pluses en ese sector hacen que cualquier aumento a la base del salario se magnifique en su efecto final, y aunque para ese sector el aumento sea la mitad de ese 25% el déficit fiscal ya insostenible del 6% podría alcanzar hasta un 8% obligando a que suban más las tasas de interés y la inflación.
Como los pobres serán mucho más pobres por el aumento en el costo de la vida, se deberán gastar todos los recursos de Asignaciones Familiares que usualmente se subejecutan por el problema del déficit fiscal, y esto agravará ese déficit y la inflación subsecuente.
Todo eso se puede hacer por el Poder Ejecutivo sin una sola ley y sin chance de control judicial.
Durante ese proceso los gobernantes aumentarán significativamente su popularidad y sus poderes: los trabajadores que continúen empleados y los pobres que reciben los subsidios les estarán muy agradecidos y querrán más de esas medidas.

Miguel Ángel Rodríguez