Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 19 Noviembre, 2013

Hay que evitar el excesivo consumo que nos deja, no solo unos kilos de más, sino muchos dolores de cabeza por haber pasado la línea de lo razonable de nuestros ingresos


Reflexiones

Borrachera de consumo

Del tamaño de la borrachera de consumo de estos últimos dos meses del año será el equivalente dolor de cabeza y resaca de enero 2014.
Esto es una forma sencilla de decir que los y las costarricenses deberíamos empezar a cambiar un poco nuestros hábitos de consumo, ahorro y sobre todo, de comportamiento en momentos económicos como el que tenemos en Navidad.
De manera casi mágica los vientos del norte transforman a la población costarricense que año con año abarrota los comercios y convierte cualquier colgante de descuento en una carrera alocada por comprar.
El ahorro y la planificación del consumo deberían ser parte de las materias de la escuela actual y fomentar un ciudadano más consciente de sus decisiones.
Comprar aquello que me venden y no necesito. Comprar rápido lo más barato posible, aunque sea de mala calidad o tenga que devolverlo en dos meses por la incapacidad de pagarlo.
Comprar de más lo innecesario a pesar de tener múltiples necesidades no cubiertas en la casa. Comprar a crédito sin pensar siquiera cuánto me costará en intereses a lo largo del periodo de pago.
Comprar para tener lo mejor de cualquier cosa, aunque dos meses después esté discontinuado y ya no corresponda con la moda. Comprar por instinto y no porque realmente requerimos lo que compramos.
Apreciar las cosas que tenemos nos hace más felices que pretender lo que no tenemos. Si somos capaces de entender que el ser humano no requiere gastar en lo superfluo y que la felicidad del consumo es efímera y solo llena un vacío de corto plazo.
La borrachera de consumo es un fenómeno que realizamos año con año y que nos pasa la factura en la cuesta de enero, que muchas veces pasa más allá de enero y que produce gran estrés en las familias costarricenses.
Estamos a tiempo para programar nuestro gasto navideño, ahorrar o pagar parte de nuestras deudas, fortalecer nuestro compromiso con aquellos que más lo necesitan y sobre todo, planificar 2014 para poder atender lo sustantivo. Hay que vitar el excesivo consumo que nos deja, no solo unos kilos de más, sino muchos dolores de cabeza por haber pasado la línea de lo razonable de nuestros ingresos.
Haga una lista de sus prioridades de diciembre antes de salir de compras, compre con calma evitando moverse por la sin razón comercial de las tiendas.
Pregunte, camine y elija usted lo que compra. Recuerde programar un poco de sus ingresos para pagar alguna deuda pendiente y recuerde, que los ingresos de diciembre no serán igual todo el año y que como tal, es mucho más razonable no gastarlo todo en una semana.
Si sigue estos consejos le aseguro no tendrá en enero nada de qué arrepentirse y podrá sobrellevar la cuesta con mucha más fortaleza.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com